Aprueban la nueva edición de la Ortografía española
No hay más "ch" ni "ll" en el abecedario. La letra "v" se pronuncia "uve" y la "z" ahora es "ceta". Aclaran que cada país decidirá si toma o no las modificaciones.
Guadalajara (México). Las 22 academias de la Lengua Española aprobaron ayer, por unanimidad, la nueva edición de la Ortografía, algunas de cuyas novedades ya se habían difundido, con una gran polémica. Quizá por eso aclararon inmediatamente que "se trata de uniformar, no de imponer", y que los cambios quedan librados a los hábitos de cada región. La decisión de las academias se hizo pública tras la reunión que mantuvieron en la Feria del Libro de Guadalajara los directores y presidentes de las instituciones encargadas de velar por la unidad del español.No se han tocado las reglas ortográficas de siempre, muy asentadas entre los hispanohablantes, pero sí se introdujeron novedades que, aunque pequeñas, han levantado revuelo entre el público en general e incluso entre los escritores y algunos académicos. "Ye" y "uve". Las academias recomendaron –no impusieron– que la 'y' se llame 'ye' y no 'i griega', y que los distintos nombres de la 'v' se unifiquen en 'uve', mientras que a 'b' se la nombre 'be'. Chau, "ch" y "ll". En relación con el alfabeto, acordaron que la 'ch' y la 'll' dejen de ser letras del abecedario, pues aseguraron que se trata de dígrafos y no letras, con lo que el alfabeto queda en 27 caracteres. Hola, "ceta". La "zeta", que también se llama en algunos países "ceta", "ceda" o "zeda", ahora se escribirá "ceta". Truhan. Suprimir acentos que uno aprendió de niño no es fácil de asimilar, y por eso la propuesta de quitar los de monosílabos con diptongo ortográfico –"guión", "truhán" o "Sión", entre otros– encontró cierta oposición. "Si estas propuestas resultan útiles a algún país, que las tome. Si cree que les complica, que no las tome. No tienen importancia, pero marcan la tendencia", aseguró José Moreno de Alba, presidente de la Academia Mexicana de la Lengua. En contra. El novelista y académico Antonio Muñoz Molina decía hace dos semanas que esta propuesta no le gustaba nada. Y no cayó bien entre los escritores el deseo de las academias de que se elimine el acento del adverbio "solo" y de los pronombres demostrativos, incluso en casos de ambigüedad ("voy solo al cine" o "llega esta tarde").Estas instituciones llevan años pidiéndolo, pero los novelistas y poetas, acogiéndose al "privilegio del creador", no les hacen demasiado caso. Y el común de los mortales, tampoco.El poeta Antonio Colinas, por ejemplo, defendía hace unos días ese acento gráfico porque "no es lo mismo el 'solo' de soledad, poéticamente visto, que el de solamente". Y en parecidos términos se expresaba el novelista Juan José Millás.Varias de estas propuestas han suscitado polémica también en las propias academias de la lengua, sobre todo entre algunos creadores, que se consideran "francotiradores del lenguaje" y están acostumbrados a saltarse algunas reglas.Desde que se aprobó el texto básico de la nueva Ortografía, las academias trabajaron para perfilar detalles y limar posibles asperezas.La nueva Ortografía, de unas mil páginas, se presentará antes de Navidad y se pondrá inmediatamente a la venta en todos los países hispanohablantes, publicada por Espasa. La ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde, ve con buenos ojos los cambios porque la nueva Ortografía "es consustancial a la evolución de la lengua". "Si no hubiera habido cambios en la Ortografía seguiríamos hablando latín como cuando fuimos colonia de los romanos", dijo la ministra, que ve necesario "revisar cada tanto la Ortografía" para que la comunicación entre los hispanohablantes "siga siendo posible".

