“Aprendí a vivir la vida con otros valores”
Edgar Mazzalay es voluntario de la Fundación Compartir. Se despojó de la presión de la sociedad de consumo. Asiste a comunidades criollas del norte de Córdoba e indígenas de otras provincias.
Edgar Mazzalay (42), es desde 2008 voluntario de la Fundación Compartir, una organización sin fines de lucro que brinda asistencia y contención a comunidades rurales del norte cordobés. También ayuda a grupos originarios que viven en parajes y distintas provincias del país. Periódicamente viaja en una Ford 100 de color gris a parajes y establecimientos educativos de San José de las Salinas, Serrezuela, Chacho, Piedra Blanca, El Barrial y Aguas de Ramón en el norte de Córdoba.Pero su tarea comenzó desde 1997 ayudando a comunidades wichis, tobas y pílagas que viven en Chaco, Santa Fe, Misiones y Formosa. Recuerda que desde niño tuvo vocación de ayudar a otros. "Desde chico me impresionaba la desigualdad. Con mis padres vivía en el campo, en Villa Retiro km 12 y tenía muchos amiguitos. Todos eran buenas personas, pero yo no entendía qué marcaba la diferencia de que unos vivieran muy bien y otros estuvieran tan mal. Comprendí, años después, que era un problema de falta de oportunidades", dice.En su caso, asegura que su vocación de ayudar a otros la canalizó a través de este voluntariado. "Hace muchos años que viajo a ayudar a las comunidades originarias de nuestro país y a las rurales del interior de Córdoba", cuenta. Transculturalidad. Considera que cuando los voluntariados se desarrollan en comunidades con idioma o dialecto propio, la experiencia se vuelve una actividad transcultural. "Uno se despoja de toda carga cultural para lograr una excelente integración en el nuevo contexto social y cultural", asegura. Edgar dice que comprendió que su tarea consiste en hacer de puente entre lo que necesitan y los que pueden ayudar. "En 2001 y 2002 estuve viviendo un tiempo en las comunidades wichis y me di cuenta que solo no podía enfrentar el problema del hambre y la desnutrición y que tenía que crear una fundación para buscar ayuda de otros", reconoce Edgar. En estos espacios trabajó en proyectos de mejoramiento de viviendas, prevención del Chagas y programas de alfabetización. "Aprendí que la comunicación es fundamental, saber pedir ayuda y hacer de puente con los que más necesitan. Cuando me organicé, me di cuenta que acá en Córdoba había mucha gente que me podía ayudar", advierte. Después de tantas experiencias compartidas, Edgar afirma que empezó a mirar la vida con otros valores. "Dejé de lado mis actitudes individualistas, ya no soy tan materialista y aprendí a no correr detrás de lo que te ofrece la sociedad de consumo", asegura. En sus viajes, aprendió que el prójimo ocupa otro lugar en las comunidades indígenas. "Se le da más valor al ser humano que en nuestra cultura", señala. En las escuelas del norte de Córdoba asegura que encontró a muchos maestros con los cuales entabló una entrañable amistad. "Me llaman por teléfono para saludarme por las fiestas como si fueran mis parientes o mis amigos, que a veces ni lo hacen", agradece. Edgar es soltero, vive solo en Río Ceballos y trabaja en forma independiente como electricista, instalación de alarmas y mantenimiento industrial. "Mis padres siempre respetaron mi decisión personal. Mi mamá, Mercedes, y mi papá, Carlos, que ya está en el cielo, siempre fueron muy generosos a pesar de vivir en forma muy humilde", confiesa. Tiene tres hermanos, Edith (39), Analía (34) y Germán (30).
Lo que necesitan
Alimentos no perecederos, calzado en buen estado para niños de 5 a 13 años, un televisor, un equipo de DVD, mesas y sillas para el jardín, material didáctico y dinero para combustible. [email protected]; (03543)-492117. www.fundacióncompartir.org.ar.
Quiénes son
Fundación Compartir. Es una ONG que trabaja desde 1997, pero que se creó formalmente en 2008 en la ciudad de Córdoba. Brinda asistencia técnica, contención y ayuda a comunidades criollas rurales del norte de la provincia de Córdoba y a comunidades indígenas que viven en Chaco, Santa Fe, Misiones y Formosa.
Objetivo. Promover la gestión de microemprendimientos en las comunidades rurales para igualar oportunidades.

