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Apelarán el fallo que liberó al transportista abusador

El juez le había aplicado una pena de tres años de prisión de ejecución condicional porque el hombre no tenía antecedentes penales.

11 de agosto de 2010 a las 12:53 p. m.
Redacción La Voz
Apelarán el fallo que liberó al transportista abusador

El fiscal Marcelo Altamirano apelará el falo del camarista Julio Guerrero Marín quien dejó en libertad al abusador de una niña de 4 años. En los fundamentos, el juez llega a la conclusión de que Marcos Alfredo Pezoa (60) había abusado en reiteradas oportunidades de la niña cuando la trasladaba en el transporte escolar, pero sólo le aplicó una pena de tres años de prisión de ejecución condicional, porque no tenía antecedentes penales.

En el juicio unipersonal que tuvo a Gurrero Marín como magistrado y que se realizó a puertas cerradas en razón del delito imputado y de la edad de la víctima, se escuchó el aterrador relato de la nena que fue sometida a la Cámara Gesel.

La pequeña contó que Pezoa le levantaba el guardapolvos y le metía la mano a través de la bombachita y le tocaba la vagina. Hubo testimonios de chicos que escuchaban a la víctima llorar y quejarse de que le dolía y coincidieron en que Pezoa siempre la sentaba a su lado.

También resultaron contundentes los resultados de la pericia psicológica al transportista escolar. “Si se observan en el entrevistado conflictos en el área sexual que hagan presumir que pueda haber sido autor de los hechos que se le imputan”. Las conclusiones del estudio agregan que desde el punto de vista psicológico y desde la observación clínica “Pezoa presenta ciertas dificultades en el área sexual” y que se advierten “elementos de inmadurez psicosexual, impulsividad e inseguridad”.

Para justificar la libertad condicional, Guerrero Marín sostuvo que la finalidad “es evitar los efectos deteriorantes de una prisión efectiva –en particular si se trata de penas cortas- porque resulta contraproducente”.

No es la primera vez que un fallo de Guerrero Marín genera críticas de la opinión pública. Fue uno de los dos jueces que sobreseyeron a Carlos “el Pelado” García, asesino de Andrea Machado, una joven madre que ejercía la prostitución.

El fallo por mayoría consideraba que no era delito tener el cadáver de una mujer enterrado en el patio de la casa. El Tribunal Superior de Justicia anuló ese veredicto y en un nuevo juicio García fue condenado a 15 años de prisión.