Festividad. El Año Nuevo chino también se celebró en Córdoba
La comunidad de ese país se reunió en el Campo de Deportes de Ciudad Universitaria para el cierre de la conmemoración.
Rojo y dorado. En todos los stands dispuestos en el predio deportivo de la Ciudad Universitaria de la UNC, los detalles atrapaban las miradas como brasas encendidas a la luz del sol. Estaban ahí para recibir a la comunidad cordobesa que se este domingo por la tarde acercó a celebrar el Año Nuevo Chino, el 4.724 de acuerdo con el calendario lunar.
Tradicionalmente, el recibimiento del Año Nuevo se festeja durante 15 días y termina con el “Festival de los Faroles”. En Córdoba, esa celebración se reversionó en una jornada de dos días, abierta y gratuita, dispuesta por la Agencia Córdoba Cultura.
El último día de la temporada festiva iniciada el 17 de febrero encontró a cientos de personas invadidas por el espíritu del Año del Caballo de Fuego. Se movían enérgicas, decididas a aprovechar todas las actividades dispuestas para fomentar el encuentro respetuoso con la cultura china.
La zona más concurrida fueron los puestos que venden comida china y adornos típicos. Las miradas desconfiadas hacia la carne de cerdo, pescado y verduras de los diversos platos, cedían anoche al instinto de animarse a lo nuevo.
“Ya no sé cuántas de estas vendimos”, decía desde atrás de un mostrador un hombre mientras ofrecía galletas de la fortuna. Es el segundo día del evento en Córdoba y lo conocido, el cruce entre culturas, era lo más buscado.
En la carpa del Instituto Confucio, la gente se acercaba formando una masa de cuellos curiosos que se estiran. Pero no hacía falta ver lo que pasaba dentro del lugar para participar de la clase introductoria al chino mandarín que allí se dictaba.

“El chino no es difícil. Sólo es diferente”, le decía la profesora a los niños y adultos que repetían obedientemente cada vez que les solicitaba decir “A” en los cuatro tonos del idioma.
Minutos antes, el stand que se encontraba colmado de interesados era el del taller de corte de papel chino. Sentados en las mesas o parados en el fondo, la concentración para armar faroles y adornos de festejo del año nuevo era total.
Movimiento y tradición
Las puertas abrieron temprano. Antes de las 18, la hora de la invitación formal, ya había personas dando vueltas indiscretas a la espera de entrar. A las 18.10 las actividades estaban a pleno.
Decisión y movimiento en el año del Caballo de Fuego. Así se sentía en el aire cuando, en el centro del predio, dio inicio la muestra de artes marciales. El círculo de interesados crecía minuto a minuto, y con ello crecían las reacciones sorprendidas.

Mientras maestros chinos invitaban a seguir sus movimientos suaves, de fondo se escuchaba el sorteo de un choripan. Un perfecto balance multicultural que se disfrutaba cuando el sol caía y se multiplicaban las mantas y los mates, con chicos y grandes que seguían atentos las figuras del Taichi.
Completan el escenario los trajes tradicionales de quienes circulan alrededor del predio. Entre sombrillas y suave maquillaje, en todas partes había alguien buscando una fotografía para el recuerdo.
Con la gente embelesada y embebida en el ambiente festivo, el espíritu estaba listo para recibir a leones y a dragones. La danza de las personas debajo de los disfraces de larga cola avanzó como el milenario ritual de abundancia y protección para embarcarse en el año nuevo.
De repente, se escuchaba entre la multitud una conversación exaltada en francés: dos jóvenes que estudian en la UNC se acercaron, curiosos por la convocatoria.
Unos padres se reían mientras su hija seguía de cerca a una persona trajeada en zancos. Eran de Turquía, recién llegados a la ciudad por trabajo. Unos metros más allá, un joven miraba atento el escenario: llegó de vacaciones desde Londres, aunque nació en Pekín y su familia es de Nepal.
Córdoba recibe turistas, inmigrantes y estudiantes de todas partes del mundo. Y muchos de ellos se sumaron a la festividad y no dudaron en participar de cada una de las actividades.
Cierre
Minutos más tarde, para cerrar la celebración y recibir el Año del Caballo de Fuego, subió al escenario el grupo folclórico Los Nombradores del Alba. La música estuvo acompañada por clases de pintura tradicional, desfiles y destrezas. Los faroles brillaban, la gente bailaba y todos se permitían descubrir una cultura ajena y fascinante. El año nuevo ya empezó.




