La piedra en el zapato más difícil de sacar
En el sector privado hay menor repitencia que en el público, pero la brecha se achica año a año.
L a repitencia es un indicador claro de lo que se entiende como "fracaso escolar", al medir el rendimiento de los alumnos en relación con el promedio exigido. Eso es lo que se mensura hoy, y desde hace años, en la Argentina. Pero hay otras variables que desnudan el fracaso: el abandono del sistema y las dificultades de integración a la vida productiva por falta de habilidades y conocimientos básicos. Los datos de la repitencia siguen mostrando una evolución positiva en el primario y un estancamiento en el secundario. Revelan que, en principio, el sector privado es más eficiente: repiten menos que en el público. No obstante, la tendencia indica que la brecha entre el sector público y el privado se achica año a año, en favor de aquel.De cualquier modo, es evidente que el nivel medio continúa siendo la piedra en el zapato del sistema educativo.Si avalamos la idea de que mayor presupuesto o más recursos no garantizan más calidad, habrá que analizar otras cuestiones, como la formación docente, el número de alumnos por aula, el contexto familiar, el entorno social y la calidad de los vínculos entre docentes, alumnos y padres. La relación entre las personas es clave. En el mundo se debate sobre la necesidad de romper el molde de escuela a la que estamos acostumbrados, para desarrollar una visión más humana y ética, con la mirada puesta en el prójimo. Parece demasiado teórico o utópico, a juzgar por lo que se observa en los conflictos escolares. Pero hay colegios que lo logran.Investigaciones internacionales revelan que en las escuelas secundarias organizadas como comunidades, basadas en el cuidado por el otro, hay mayor interés en el aprendizaje, mejoran los logros académicos y disminuyen los índices de abandono (Bryk and Dirscoll, 1988). Además, cuando los alumnos perciben que sus maestros se preocupan por ellos, se comportan de un modo socialmente superior. Y si ellos lo hacen, su entorno también. Con lo cual, el fracaso escolar deja de tener un terreno fértil donde asentarse.

