Sin tantas expectativas como en Copenhague
Es difícil que se logre un nuevo pacto de reducción de emisiones. Se buscará implementar mecanismos transparentes para distribuir el dinero y se avanzará en limitar y revertir la deforestación. Lucas Viano.
A diferencia de la COP-15 de Copenhague 2009, para la Cumbre de Cancún no hay tantas expectativas. La "previa" fue más fría que la anterior, cuando meses antes muchos ya se ilusionaban con alcanzar un convenio que reemplace al Protocolo de Kioto de reducción de emisiones. Ahora se respira pesimismo o al menos no hay tantas esperanzas de lograr un acuerdo vinculante. El paradigma científico dice que el calentamiento que está viviendo la Tierra es producido por las emisiones de gases de efecto invernadero que genera el progreso humano. Industria, transporte y agricultura son los principales responsables. La pelea de fondo es entre Estados Unidos y China, que representan un Primer Mundo que se desarrolló y contaminó, y un Tercer Mundo que necesita contaminar más para desarrollarse. ¿Bajo la amenaza del cambio climático deben los países en desarrollo (Argentina incluida) frenar su progreso, el cual en muchos casos significa erradicar a millones de personas de la miseria? ¿Cómo debe compensarse esa diferencia con los países que ya progresaron y cuyo dióxido de carbono todavía está en el ambiente calentando el planeta?Estas diferencias parecen irreconciliables hoy por hoy, por lo que es difícil que se logre un nuevo pacto de reducción de emisiones. Este año la discusión será más pequeña. Seguramente se buscará un mecanismo transparente para distribuir el dinero prometido en la COP-15 a países en desarrollo para adaptación y mitigación (30 mil millones de dólares hasta 2012 y 100 mil millones hasta 2020). También se avanzará en limitar y revertir la deforestación, responsable del 20 por ciento de las emisiones.Un clima de negociación demasiado frío para una Tierra cada vez más caliente.

