Incendios forestales. La Patagonia se prepara para un nuevo escenario climático que también interpela a otros lugares

Cuatro megaincendios quemaron casi 70 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén durante una temporada de verano. Es equivalente a la mitad de todo lo destruido por el fuego en los 23 años. Especialistas y organizaciones se reunieron para debatir cómo prevenir y comunicar.

11 de julio de 2026 a las 12:27 p. m.
La Patagonia se prepara para un nuevo escenario climático que también interpela a otros lugares
Ola de calor en Europa: incendios forestales fuera de control dejan más de 19.000 hectáreas arrasadas

En una sola temporada de verano, el fuego arrasó cerca de 70 mil hectáreas de bosque en Chubut, Río Negro y Neuquén, como consecuencia de cuatro incendios de gran magnitud. El área dañada representa la mitad de toda la superficie afectada en la Patagonia durante los 23 años previos y refuerza la advertencia sobre un fenómeno cada vez más frecuente, que exige prevención y adaptación frente al cambio climático.

Para debatir este nuevo escenario, especialistas, científicos, comunicadores, brigadistas, representantes de instituciones públicas, organizaciones sociales y referentes territoriales se reunieron en Lago Puelo, Chubut, donde se realizó el taller “De la información a la acción: comunicar incendios en un nuevo escenario climático en la Patagonia Norte”.

La problemática no se limita a la Patagonia. También interpela a Córdoba, donde los incendios que se repiten en las sierras ponen en riesgo viviendas, monte nativo, infraestructura y actividades productivas. A su vez, encuentra un correlato internacional en España, donde los incendios forestales vuelven a exponer el impacto de las altas temperaturas, la sequedad de la vegetación y la rápida propagación del fuego.

El encuentro fue organizado por Iniciativa BASE, Fundación Avina, Fundación Alimentaris, Asociación AcercAR e InnContext con el objetivo de fortalecer los vínculos entre ciencia, comunicación, territorio y experiencias comunitarias para mejorar la prevención y la respuesta frente a las emergencias.

Imagen de Lago Puelo de este invierno 2026, después de un verano en el que los incendios avanzaron en la Patagonia Norte.
Imagen de Lago Puelo de este invierno 2026, después de un verano en el que los incendios avanzaron en la Patagonia Norte. (La Voz.)

La magnitud del problema se refleja también en otros datos presentados durante la actividad. En 2024 se detectaron más de 346 mil focos de incendio en Sudamérica, en un contexto de aumento de los eventos extremos asociados al cambio climático.

En 2025, el fuego arrasó más de 37 mil hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén, provocó la muerte de una persona y destruyó al menos 120 viviendas en El Bolsón y sus alrededores.

La situación volvió a agravarse en enero de 2026, cuando nuevos incendios se registraron en las mismas zonas de la cordillera patagónica. Durante esa temporada se quemaron más de 60 mil hectáreas, confirmando que el fuego dejó de ser un fenómeno excepcional para convertirse en un riesgo recurrente.

Un cambio persistente desde 2006

El agrónomo e investigador del Conicet, Marcos Easdale, y el meteorólogo Santiago Hurtado identificaron un cambio persistente en el comportamiento del clima del norte de la Patagonia desde el período 2006-2007.

El trabajo, titulado “Cambio climático e incendios en el Norte de la Patagonia argentina: transitando un nuevo escenario”, analiza lo ocurrido.

La principal conclusión es que no se trata de una fluctuación pasajera, sino de la transición hacia un nuevo régimen climático en el que las condiciones meteorológicas favorecen incendios más severos, extensos y difíciles de controlar. Según la investigación, la temperatura media anual aumentó entre 0,2 y 0,7 grados.

Los valores más críticos se registran durante diciembre y enero, cuando se detectaron picos de hasta 1,5 grados por encima del promedio histórico anterior a 2007. Ese incremento acelera la pérdida de humedad de árboles.

Menos lluvias y menor caudal de los ríos

El estudio determinó que las precipitaciones anuales disminuyeron más de un 20% en gran parte de la zona cordillerana después de 2006.

Hurtado explicó que la reducción del agua disponible se ubica entre el 20% y el 30% en algunos lugares y llega hasta el 40% del acumulado anual en determinadas regiones.

El déficit hídrico también se observa en los ríos Neuquén y Chubut, cuyos caudales presentan una disminución de entre el 30% y el 40% respecto de los valores normales anteriores a 2007.

El meteorólogo detalló que el nuevo escenario combina “una disminución de agua disponible debido a las bajas precipitaciones, entre el 20% y el 30% en algunos lugares y hasta el 40% en el acumulado anual; y un aumento de la temperatura en verano del orden de un grado y en algunas regiones de hasta 1,5 grados”.

Esa combinación genera “las condiciones perfectas para que los incendios sean mucho más severos y se propaguen más rápido”.

Más viento y más días de peligro

La investigación también identificó un aumento del 15% en la intensidad de las ráfagas máximas de viento durante febrero, uno de los meses más críticos de la temporada.

El viento es determinante para la velocidad de propagación de las llamas, la aparición de nuevos focos y las dificultades que enfrentan los brigadistas para contener el fuego.

La cantidad de días por año con condiciones meteorológicas de peligro de incendio alto o extremo aumentó en más de 15 jornadas respecto del régimen climático anterior a 2007.

Hurtado también advirtió que las comunidades deben aceptar que atraviesan una realidad distinta. “Tenemos que replantearnos todo, desde nuestro sistema productivo, nuestras ciudades, nuestra interacción con el bosque y el manejo del material combustible”, señaló.

Por su parte, Easdale, investigador de la Fundación Bariloche, explicó que el fuego forma parte naturalmente de los ecosistemas patagónicos, aunque históricamente tenía una frecuencia baja. También advirtió sobre el crecimiento de viviendas y urbanizaciones dentro de áreas forestales.

Según explicó, muchas personas se trasladan a la Patagonia con “el imaginario de tener una vivienda en el medio del bosque, rodeada de árboles”.

El problema también puede observarse en las sierras de Córdoba, donde viviendas, barrios y complejos turísticos se encuentran próximos a áreas de monte.

Comunicar antes de que comience la emergencia

Uno de los principales acuerdos del taller en el que participó La Voz del Interior fue sostener durante todo el año espacios de articulación entre medios de comunicación, organizaciones sociales, instituciones públicas, brigadistas, referentes territoriales y actores científicos.

La propuesta apunta a que todos esos sectores lleguen a las emergencias con vínculos, contactos y acuerdos previamente establecidos.

También se planteó impulsar una comunidad de articulación por WhatsApp, con canales temáticos para compartir alertas, información oficial, fuentes confiables, verificación de contenidos y coordinación de donaciones y ayudas.

Los participantes coincidieron en promover una comunicación responsable, basada en información verificada y fuentes claramente identificables.

Otro de los acuerdos fue fortalecer las acciones de prevención y preparación durante todo el año, en lugar de concentrarlas únicamente durante los meses de verano.

Un decálogo para periodistas y organizaciones

Durante la actividad, Fundación Avina presentó contenidos de la publicación “Guía para diseñar relaciones simbióticas entre periodismo y sociedad civil”, elaborada en 2025 por Ceper Uniandes, Fundación Avina, la Agencia de Noticias InnContext y el Centro Pulitzer.

Pablo Baños Trujillo, Gerente de comunicaciones de Fundación Avina, presentó un decálogo destinado a mejorar los vínculos entre periodistas, organizaciones sociales, científicos y comunidades. La guía propone facilitar el acceso a fuentes confiables, conocimiento técnico e información territorial.

Pablo Baños Trujillo, gerente de comunicaciones de Fundación Avina, en el taller: “De la información a la acción: comunicar incendios en un nuevo escenario climático en la Patagonia Norte”.
Pablo Baños Trujillo, gerente de comunicaciones de Fundación Avina, en el taller: “De la información a la acción: comunicar incendios en un nuevo escenario climático en la Patagonia Norte”. (La Voz)

El taller dejó como conclusión que los incendios forestales ya no pueden abordarse solamente durante la emergencia. Frente a un clima más cálido, más seco y con temporadas de riesgo cada vez más extensas, la articulación entre ciencia, comunicación, instituciones, brigadistas y comunidades se convirtió en una herramienta para prevenir daños y reducir la exposición de las poblaciones.