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El calentamiento está extinguiendo lagartijas

Un estudio de revista Science, del cual participó el Conicet, demuestra que el calentamiento global está llevando a la extinción a lagartijas.

14 de mayo de 2010 a las 09:22 a. m.
El calentamiento está extinguiendo lagartijas

El estudio, liderado por Barry Sinervo, de la Universidad de California en Santa Cruz, y en el que participaron 26 científicos de 12 países (Estados Unidos, México, Colombia, Brasil, Perú, Chile, Argentina, Finlandia, Francia, España, Sudáfrica y Australia), concluye con la alarmante predicción de que si no disminuimos la actual tasa de emisiones de CO2, para 2080 se habrá extinguido un 20 por ciento de las especies de lagartijas del planeta, informó Conicet.Esto representa cerca de 1300 especies sin tener en cuenta las que aún no han sido formalmente descritas y nombradas, y que podrían desaparecer incluso antes de ser conocidas por la ciencia. El trabajo se titula: "Erosión de la diversidad de lagartijas por el cambio climático y nichos térmicos alterados". En inglés: "Erosion of lizard diversity by climate change and altered thermal niches". Mariana Morando, Luciano Javier Ávila y Nora Ibargüengoytia, investigadores del Conicet, participaron del estudio publicado en Science. Los dos primeros trabajan en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT) de Puerto Madryn. Nora Ibargüengoytia, por su parte, es investigadora en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA) y en el Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) de la Universidad Nacional del Comahue. El estudio de las lagartijas se suma a otro caso documentado de disminución y extinción de poblaciones a gran escala y con independencia del nivel de protección de los hábitats, que es el de los anfibios. Estos últimos están afectados principalmente por la expansión de un hongo patógeno que causa una enfermedad mortal para muchas especies, y cuya relación con el cambio climático es todavía tema de debate entre los científicos. También murciélagos, aves y muchos otros tipos de organismos terrestres y acuáticos están siendo afectados, directa o indirectamente, por el rápido calentamiento global. Las estrategias para adaptarse pasan por cambios en la distribución geográfica de las especies, sea por medio de desplazamientos latitudinales o altitudinales. Así ha sido siempre durante los cambios climáticos acaecidos a lo largo de la historia de la vida. No obstante, la intervención humana del paisaje hace tales movimientos más difíciles, cuando no imposibles. Otra estrategia de las especies es introducir cambios en sus ritmos y épocas de ciclos vitales como la reproducción, o en el comportamiento. Pero las especies incapaces de adaptarse en una u otra forma están destinadas a extinguirse. Este es el caso de un gran número de lagartijas de los cinco continentes: las limitaciones intrínsecas de su fisiología y comportamiento les impiden responder con celeridad al ritmo actual del incremento de las temperaturas. Aunque poco populares en comparación con osos panda, ballenas o elefantes, dentro del campo de la zoología de vertebrados, las lagartijas son organismos modelo por su capacidad de adaptación a diferentes ambientes y su gran dependencia de la temperatura y radiación solar, por lo que son utilizados habitualmente en estudios ecológicos y fisiológicos. Hasta el momento se han descrito más de 5100 especies en todo el mundo, y en algunos ambientes áridos y semiáridos forman una gran parte de la biomasa, jugando un papel importante en las redes tróficas como presas y depredadores. El estudio publicado por Science comenzó cuando Sinervo detectó, en colaboración con Benoit Heulin y Jean Clobert (CNRS, Francia) y Donald Miles (Universidad de Ohio, USA), que ciertas poblaciones de la lagartija de turbera (Zootoca vivipara) de Francia habían desaparecido. Igualmente, al estudiar con otros investigadores 48 especies de lagartijas mexicanas del género Sceloporus, con las que otros científicos habían trabajado anteriormente, descubrió que muchas especies habían desaparecido local o completamente, pese a que su hábitat permanecía aparentemente intacto.