Una fuerte ciclogénesis explosiva azotó la Costa Atlántica este lunes que provocó una destrucción masiva en el litoral de Mar del Plata.
El sector más perjudicado se ubica en la zona sur, donde el avance del agua alteró por completo la fisonomía de las playas.
El impacto en la zona sur
En el tramo comprendido entre los balnearios de San Carlos y Alfar, la crecida del mar hizo desaparecer médanos, plantas costeras y escaleras de acceso. La erosión fue tan violenta que, donde antes había playa, ahora se formó un acantilado de ocho metros de altura.
"Parece que tiraron bombas. Está todo destruido. Se terminaron los médanos y las plantas", relató Diego Sánchez Cabezudo, guardavidas y administrador de balnearios. El especialista advirtió que la playa, tal como se la conocía, "ya no está más" para quienes intenten bajar a la costa.
Daños estructurales y basura
El temporal también causó estragos en puntos icónicos de la ciudad, como el Torreón del Monje, Playa Grande y el Paseo de las Américas. Además, la fuerza del agua arrasó con la parte frontal del Muelle de los Pescadores, dejando imágenes impactantes de su destrucción.

Las playas quedaron cubiertas por abundante basura, escombros y residuos plásticos arrastrados por la marea. Según los expertos, la falta de infraestructura y de cloacas en los barrios del sur potenció el impacto ambiental del fenómeno.
Qué es un ciclogénesis
La ciclogénesis es el proceso de formación, desarrollo o intensificación de un sistema de baja presión atmosférica (ciclón).
Actúa como una "licuadora" atmosférica que genera inestabilidad, produciendo vientos fuertes, lluvias intensas, tormentas y, a veces, nevadas. Este fenómeno ocurre al chocar masas de aire cálido y frío.
Un proceso irreversible
Desde el sector de guardavidas señalaron que las estructuras de contención y los rompeolas quedaron inconclusos, agravando la erosión costera. "Estamos en un proceso irreversible. Hay que hacer una obra y armar una defensa", enfatizó Sánchez Cabezudo sobre la situación.
Actualmente, las autoridades evalúan la magnitud de las pérdidas materiales mientras se inician las tareas de limpieza en las zonas afectadas.