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Algo hay que hacer

Sería imposible pretender que una ciudad a la que todos los años se le agregan 40 mil autos subordine el control de tránsito exclusivamente al ojo humano. Laura González.

13 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Algo hay que hacer

Hoy, quien cruza un semáforo en rojo en la ciudad de Córdoba debe abonar una multa de 216 pesos, el equivalente a seis kilos de carne. Si maneja alcoholizado, 180: tres entradas a un boliche. Eso siempre y cuando un inspector municipal lo haya visto a esa hora y en ese lugar, cosa que no sucedió cuando atropellaron a Mariana Ellena en Chacabuco y Corrientes, o a Silvana Aguirre en Rafael Núñez y Victorino Rodríguez.

Sería imposible pretender que una ciudad a la que todos los años se le agregan 40 mil autos subordine el control de tránsito exclusivamente al ojo humano. Primero, porque el ya numeroso plantel de 550 inspectores municipales resultará siempre escaso. De hecho, en 2008, por cada 100 autos se labraron actas a nueve, en 2009, a siete y en 2010, a seis.

Hay que pensar en otras soluciones y sería bueno que, en el tramo final de la campaña, los candidatos a la Intendencia cuenten qué piensan hacer.

Hay especialistas que proponen sanciones económicas mucho más duras y hay quienes insisten en un carné por puntos “adaptado” a zonas urbanas, que obligue a ser prudentes. Hay otras alternativas.

En septiembre de 2010, cuando el municipio relicitó el mantenimiento de la red de semáforos, dispuso instalar cámaras en 11 semáforos, con la idea de –a futuro– hacer fotomultas. El gremio de los municipales se opuso y la red fue estatizada sin las cámaras, como era obvio. Es que el Suoem quiere más inspectores.

La ciudad de Buenos Aires tiene cámaras y sensores en las sendas peatonales, que “acusan” y multan de inmediato a quien cruza en rojo. En junio de 2010, habilitó a los vecinos a denunciar, con el envío de una foto, infracciones de tránsito. Se recibieron 16 mil denuncias y la mitad, una vez evaluadas por el área de Tránsito, terminaron en multas. Discutamos qué, pero algo hay que hacer.