Agustín Sarfatti, el cordobés que luchó para superarse y busca ir al mundial de kick-boxing
Forma parte del seleccionado nacional. Fue convocado para representar al país en el próximo certamen. Vende choripanes para juntar el dinero, pero necesita ayuda.
Su manera de hablar, de posicionarse, de transitar cada detalle, no dan pistas sobre la actividad en la que se destaca este exponente cordobés del kick-boxing. Agustín Sarfatti (23) repasa los avatares de su vida con paciencia y en un tono de voz apacible. No ahorra humoradas y es dueño de esa chispa graciosa que ostentan los cordobeses, a pesar de que transita una búsqueda desesperada por un apoyo económico.
El joven se hizo desde abajo. Es protagonista de esas historias que no abundan y que transmiten esperanza. Pero tuvo que transitar un largo camino para, ahora sí, mostrar los laureles y las medallas.

“Mi mamá se fue de Córdoba y fue una etapa muy dura para mi. El deporte fue el canal para superar ese momento, junto con algunos objetivos que me fui trazando. Pero no estuve exento de los peligros y los problemas”, recuerda sobre sus inicios.
“Sarfa”, tal como lo conocen sus amigos, evitó abundar en algunos detalles. Como tantos otros pibes de barrio –nació en Los Sauces y vive en Ituzaingó, en la zona sureste de la ciudad capital– se vio afectado por el policonsumo. Sin embargo, fue una etapa que superó prontamente.
“Me inscribí solo al secundario acelerado y lo terminé. Inicié una carrera universitaria y a su vez seguí entrenando”, rememora como un signo que caracteriza a esa etapa que dejó atrás.
Al cabo de un tiempo, se convirtió en campeón cordobés de kick-boxing. Luego también consiguió la gloria como exponente argentino y sudamericano de su categoría. Este año fue convocado al mundial, como parte de la Selección Argentina, que se va a realizar en la capital de Egipto, El Cairo.

“Estamos necesitando tres mil dólares para llegar a destino. Y lo que busco es la colaboración de la gente, de las casas de deportes, de suplementos proteicos, de indumentarias. O también, de sponsors de cualquier empresa que quisieran apoyarme para ir a representar al país, para cumplir mi sueño”, resalta la joven promesa en diálogo con La Voz.
Con una sonrisa y un gesto de ilusión, el luchador le pide a la gente “una ayuda, un apoyo, una mano: un granito de arena”.
“Los fines de semana estoy haciendo choripanes y hamburguesas para vender. También me pueden ayudar consumiendo lo que preparo. Vendo en avenida Sabattini al 5669, en un gimnasio donde doy clases: Dojo Best Time”, difunde.
Deporte exigente
“Para el que no conoce, el kick-boxing consiste en un arte marcial mixto y completo, que involucra al boxeo, al karate y al taekwondo, con una muy buena base de preparación física”, dice Agus.
Con amplia seguridad, Sarfatti habla del deporte que lo abrazó durante todo este tiempo. Según su mirada, es una disciplina que en Europa y en occidente “está muy bien vista”. Y además destaca que se trata de uno de los deportes de contacto más visitados y mejores pagos.
“Acá hay muchos peleadores y muy buenos. El Seleccionado Argentino está integrado por 15 exponentes”, cuenta sobre sus compañeros.
En su familia, es el más chico de cuatro hermanos. Inició su práctica a los 17 años, pero dice que siempre le plantearon que estaba predestinado.

“Empecé a hacer boxeo en barrio San Lorenzo y después hice un poco de kick-boxing. Luego arranqué con el profe Edu Garay, que me enseñó sobre el respeto y los valores. Me inculcó la idea de luchar por un sueño, de buscar algo mejor en la vida, estudiando, aprendiendo”, comenta.
El primer paso fue organizar 15 peleas de amateur, consecutivas. “Salí campeón en Córdoba y luego hicimos 10 peleas más. De ese modo, salí campeón argentino en Rosario. Luego de eso me puse de novio, fui papá. Y ahí empezó una etapa distinta en la vida”, se entusiasma.
En la actualidad es papá de Maxwell, un niño de 2 años. Tiene su gimnasio propio en el que da clases. “Vivo muy feliz con mi familia”, celebra.
Pero sus objetivos se van agrandando cada vez más: “Quiero llegar a lo más alto que esté a mi alcancé. Luego de que me hice profesional en este deporte, me mentalicé para hacerme profesional en el boxeo. Esa es mi meta, que puede hacer una gran diferencia en mi vida”, confiesa.
Antes que eso, Sarfatti necesita una ayuda. Un envión. Y a pesar de que Egipto parezca demasiado lejos de la ciudad de Córdoba, nada parece detenerlo.
Para ayudarlo, se puede realizar un depósito al CBU:0170202820000004727378. El Alias: cele.maxwell.agus.
También se lo puede ayudar con un mensaje de aliento en su cuenta de Instagram: @sarfatti_agustin.

