¿Adónde van a estar peor que acá?
Sobran las noticias de conflictos vecinales que pasan a mayores, con heridos, causas judiciales y mucho trabajo de las oficinas de mediación comunitaria. Edgardo Litvinoff.
Una de las razones del éxito viral de Facebook es que uno puede tener cinco mil amigos con quienes no verse nunca. Son asépticos: carecen en la mayoría de casos de rostro, de personalidad definida y de conductas como las que uno debe aguantarle a un viejo amigo real –y que seguramente no toleraría en uno nuevo. Sin embargo, la vida cotidiana no es Facebook: hay que acostumbrarse a convivir con mucha gente con la que no siempre compartimos gustos e ideas. Si esto ya sucede con algunos amigos, no es difícil imaginar lo complicado que será hacerlo con esas personas a las que el destino puso a morar tan cerca nuestro sin que se lo pidamos. A todos. El 11 de este mes se celebró el Día del Vecino, una fecha instituida para fomentar la conducta de la convivencia. Hace falta. Sobran las noticias de conflictos vecinales que pasan a mayores, con heridos, causas judiciales y mucho trabajo de las oficinas de mediación comunitaria. Por eso, en este día, es necesario reivindicar la figura de todos aquellos moradores contiguos que, aun con sus múltiples defectos, ensalzan la figura del vecino. Incluso de los que ponen la basura en el canasto ajeno cuando nadie los ve.Incluso de los que tienen humedades compartidas y se niegan a pagar la mitad de la reparación conjunta. De los que sueltan sus perros salvajes para que nadie pueda pasar con tranquilidad por sus veredas. De los que abren y cierran con fuerza la puerta de entrada del edificio aun durante la madrugada, como si necesitaran hacer reaccionar a un sordo.De los que fuman en su vereda y tiran la colilla en la de al lado. De los que promueven fiestas de madrugada y se quejan del ruido cuando otro lo hace. De los que no pagan las expensas y le perjudican la existencia a todo el resto. De los que estacionan en nuestra vereda, a la sombra del árbol que uno riega desde que plantó.De los que estacionan a la entrada de tu garaje "por cinco minutos, te lo juro". De las que limpian la vereda a manguerazos de agua y se enojan cuando les decimos que está prohibido. De los que dejan la basura sobre la vereda, en el límite con la nuestra, para que los perros la destrocen de noche.De los que mandan a los chicos a jugar a la pelota contra tu portón, porque el de ellos está recién pintado. De los que se acordaron a poner los tarugos Fischer para colgar un estante a las 12 de la noche, justo en la pared lindera con tu dormitorio. De los que escuchan AM a todo volumen a cualquier hora del día, con la ventana abierta. De los que tocan bocina a las siete de la mañana, para apurar a alguien que no sale.De todos los que hacen que, al lado de ellos, Homero Simpson sea el vecino perfecto para Ned Flanders.

