Abuelos piden que no los desalojen de centro de jubilados
El inmueble está embargado y a punto de ser rematado. El lugar agrupa a 800 socios y brinda servicios médicos y recreativos.
El Centro de Jubilados de Altos Vélez Sársfield, en la ciudad de Córdoba, está en peligro de cerrar debido a un embargo a la cooperativa que les cede el inmueble. Los abuelos decidieron no bajar los brazos y siguen abriendo las puertas a más de 800 socios que todos los días solicitan ayuda. La sede se encuentra en un tanque de agua en la calle Eliseo Soaje 1280, que funcionaba cuando se fundó el barrio. Este lugar pertenece a la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos Surcor, la entidad que prestaba servicios de agua potable en la zona sur de la ciudad. El año pasado la cooperativa entró en quiebra y el tanque es uno de los inmuebles que serán sometidos a un juicio de remate para saldar la deuda con los acreedores.Hace unas semanas se presentó un martillero en el centro de jubilados pidiéndoles que desalojen el lugar para el remate. Los socios se resisten a dejar el inmueble ya que desde hace nueve años se reúnen allí y no tienen otro sitio adonde ir."Vino un martillero, haciéndonos cuco, diciéndonos que nos teníamos que ir porque a ellos les conviene que esto esté desalojado para el remate", contó Mercedes Fernández, vicepresidenta de la institución de Vélez Sársfield.Además de los espacios donde sus socios se atienden con los médicos prestadores del Pami y se encuentra la biblioteca, los jubilados construyeron en la parte trasera del tanque un salón donde realizan cursos de nutrición, gimnasia, memoria y yoga, entre otras actividades."Sin este espacio se haría difícil encontrar un lugar para atender a esta cantidad de pacientes que vienen todos los días. Tengo alrededor de 750 y además los afiliados del Pami hacen actividades físicas, van al nutricionista... en fin, una serie actividades que no sé cómo vamos a resolver esta situación", se lamenta el médico Alejandro Ruggeri. Buscan una solución. Los jubilados se reunieron con los concejales y autoridades municipales y solicitaron un terreno en comodato por parte del municipio. Sin embargo, no obtuvieron una respuesta que los deje tranquilos ante la amenaza de un posible desalojo. Por el momento, las únicas salidas que los abuelos encuentran son: que el remate quede desierto o que el nuevo dueño que compre el inmueble permita que el Centro de Jubilados siga funcionando en el lugar.
Puntos de vista
Mercedes Fernández (vicepresidenta del centro de jubilados)
“No sabemos qué es lo que va a pasar. Vino un martillero, haciéndonos cuco, diciéndonos que nos teníamos que ir porque a ellos les conviene que esto esté desalojado para el remate”.
Celia García (tesorera)
“Hay mucha angustia, hicimos todo con mucho sacrificio y ahora nos quieren desalojar”.
Alejandro Ruggeri (Médico)
“Va a ser muy difícil desalojar a tanta cantidad de pacientes, no sé cómo vamos a resolver esto”.
Roberto Ortiz (protesorero del centro de jubilados)
“Estamos preocupados, el centro de jubilados no cuenta con recursos para alquilar ni mucho menos para comprar un local en la zona. Además, no hay lugares disponibles para alquilar en el barrio”.

