Sociedad. El 15% de los cordobeses presenta niveles altos de malestar psicológico según estudio de la UNC

Las variables detrás del malestar son el empleo, la educación, el nivel socioeconómico y el género. Se detectó un aumento respecto de mediciones realizadas en 1990.

11 de junio de 2026 a las 06:18 p. m.
El 15% de los cordobeses presenta niveles altos de malestar psicológico según estudio de la UNC
Las mujeres de menores recursos son las que muestran un nivel mayor de malestar psicológico en Córdoba. (La Voz)

Investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) realizaron un estudio para medir el puntaje promedio de malestar psicológico (MP) en la Ciudad de Córdoba donde detectaron que el 72,6% de los cordobeses presenta un nivel medio de MP, mientras que más del 15% uno alto o muy alto. El resto del porcentaje corresponde al nivel bajo.

El relevamiento se llevó adelante en 1993, 1998 y 2004. En los primeros dos casos el promedio del MP fue de 19,3 puntos y de 21,8 respectivamente. En la medición actual los datos generales presentan un puntaje promedio de malestar de 23,6 puntos.

Para medir se utilizó el Cuestionario Epidemiológico de Sintomatología Mental (CESIM), un instrumento construido y adaptado a la realidad local, validado a nivel nacional y que se completó de manera presencial en los hogares de los participantes.

Se compone de preguntas sobre datos personales, situación socioeconómica, nivel educativo y uso de redes sociales, entre otras, que se formularon a 867 personas mayores de edad entrevistadas entre septiembre y octubre de 2025.

Cada variable analizada aporta un puntaje que al sumarlo arroja el nivel de malestar psicológico. De esta manera se establecieron niveles de MP “bajo”, “medio”, “alto” y “muy alto” que no se entienden como categorías diagnósticas, pero están relacionadas con las condiciones concretas de vida de las personas.

El trabajo se realizó en conjunto entre las facultades de Ciencias Sociales y Psicología y recibió un subsidio del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.

“Usamos el concepto de malestar psicológico definido como este sufrimiento emocional frente a las exigencias de la vida y lo que vimos es que se distribuye entre toda la población. No hay personas totalmente sanas o enfermas porque no usamos categorías diagnósticas”, dice a La Voz la psicóloga y miembro del equipo de investigación Jaschele Burijovich.

En este punto remarcó que el foco de análisis se encontraba en registrar la perspectiva subjetiva de los encuestados y estudiar cómo describían sus propias emociones y sentimientos.

Un “mapa de la desigualdad” en Córdoba

Entre las variables detrás de este malestar psicológico sobresale, en primer lugar, el nivel socioeconómico. Se detectó de manera directa que en los más bajos hay un mayor malestar psicológico y que inversamente, el puntaje de MP cae cuando el nivel económico es más alto.

Así, los resultados del cuestionario reflejan que en los sectores socioeconómicos más bajos se promedia un puntaje de 27,6 de MP, mientras que en los más altos el indicador promedio baja al 17,7.

Algo similar ocurre con la ocupación laboral: los desocupados manifiestan un mayor nivel de malestar que los ocupados. Pero el hallazgo interesante con respecto a mediciones de años previos se expresa en que los grupos que tienen empleos informales registran índices de MP similares a los desempleados: 28 puntos en promedio, solo dos por debajo de quienes no tienen empleo.

“Las personas en trabajos sin registrar tienen casi el mismo malestar que los desempleados y eso también está ligado con ingresos insuficientes. No es solamente trabajar, sino la calidad del trabajo y si los ingresos alcanzan”, apunta Burijovich.

Por otra parte, la educación presenta una correlación con la salud mental. Las personas que solo tienen el nivel primario incompleto son las que muestran mayores niveles de MP con un promedio de 36,6 puntos, mientras que quienes cuentan con estudios de posgrado, se ubican en un promedio del 15,6.

Se trata de más de 20 puntos de diferencia, lo que ubica a la universidad como un factor “protector de la salud mental” según Burijovich. Sin embargo, aclara que es una asociación y no un análisis causal o conclusión definitiva.

“Este dato también se relaciona con que la gente pudo acceder a la educación superior, a que tuvo ingresos suficientes para hacerlo. Por eso no podríamos decir que solo con llegar a la Universidad tendrías menor malestar psicológico”, remarca.

Sobre los tres factores analizados Burijovich expone: “el nivel socioeconómico está absolutamente asociado con el MP. Por eso sostenemos que el malestar psicológico es casi un mapa de la desigualdad en Córdoba ya que se asocia directamente con menores ingresos, el tipo de trabajo y bajo nivel educativo”, subraya Burijovich.

Por último, se analizaron también las diferencias por género que según los expertos de la UNC son significativas al tratarse de promedios: en las mujeres el malestar psicológico alcanza los 25,5 puntos de media, mientras que los hombres suman 21,93.

Nuevas variables

Sobre la posibilidad de realizar la medición de MP en Córdoba nuevamente Burijovich aseguró la intención de repetirlo. “Sería interesante hacerlo cada tres o cuatro años para tener una evolución del indicador a través del tiempo y para asociarlo con nuevas variables significativas atadas a coyunturas particulares”.

En el estudio actual, un eje novedoso fue el uso de las redes sociales, que muchas veces alteran o contribuyen al malestar social e individual. Lo que se indagó en este caso fue la intensidad, el tipo de usuario y el tipo de experiencia que manifestaban las personas.

Los resultados arrojaron que el 10% de los que declararon tener experiencias negativas en las redes mostraron un malestar alto, mientras que sólo un 2,5% de quienes viven “positivamente” la experiencia en entornos virtuales presentan alto malestar.

Otra variable innovadora fue el apoyo social entendido como apoyo afectivo, emocional, instrumental e interacción social positiva. Así las personas con mayor “apoyo social” tienen, tienen también una mayor capacidad para enfrentar el malestar psicológico.

Los investigadores destacan este eje como relevante porque es un recurso bastante extendido en la población que no reproduce de manera tan marcada el gradiente socioeconómico observado en el malestar psicológico y que implica menores niveles de desigualdad social.

El entrecruzamiento de variables muestra entonces que el grupo social más vulnerable en Córdoba en salud mental son las mujeres con desocupación y bajo nivel educativo, incluso cuando cuentan con cierto grado de apoyo social.