Desde Japón a un vivero gigante
Masaru Tamashiro sólo sabía decir “buen día” el día en que desembarcó de la nave holandesa que lo trajo desde Okinawa, Japón, y lo depositó en Buenos Aires. Corría 1967. Tenía 25 años, un título de ingeniero agrónomo y una sola valija.
01 de agosto de 2014 a las 07:23 p. m.
Hoy, 45 años después de haber llegado a la Argentina, Tamashiro (70) riega las plantas de su envidiable y frondoso vivero camino a Pajas Blancas, en la zona norte de la ciudad de Córdoba. Lo hace con la satisfacción de quien cumple una tarea que lo apasiona. “La naturaleza no puede esperar”, explica, mientras sigue regando.
Masaru es menudo y habla algo cruzado, confunde tiempos verbales y hay que estar muy atento para no desviar la atención de la conversación a la curiosa forma en la que se expresa.
. NOTA COMPLETA. "Argentina, ¡qué país tan caballero!

