Paradojas con el principal socio y competidor
En Brasil soplan aires de depreciación cambiaria frente a la presión de sus industriales. Marcelo Capello.
Argentina tiene una relación económica muy particular con Brasil, es su principal socio comercial, pero a la vez uno de sus principales competidores a nivel industrial. Entre 1994 y 1998 ambas economías coincidieron en pegarse al dólar (Argentina lo venía haciendo desde 1991). En ese mismo período muchos países devaluaron contra la moneda americana, con lo cual las dos grandes economías sudamericanas perdieron competitividad y mostraron elevados desequilibrios comerciales. Para la economía Argentina resultó un bálsamo que Brasil mostrase problemas similares: en 1997 las exportaciones industriales locales con destino en Brasil aumentaron 53 por ciento, muy por arriba que a cualquier otro destino. Fernando Cardozo fue reelegido presidente en Brasil en octubre de 1998. En enero de 1999 el país vecino devaluó fuertemente su moneda, dejando a Argentina literalmente sola en su paridad con el dólar. Faltaban pocos meses para las elecciones en Argentina, de modo que dicha proximidad no alentó reacciones en la política económica local, aunque finalmente tampoco las hubo con el nuevo gobierno. Actualmente las economías de los dos países muestran muchas diferencias, pero también algunas similitudes, respecto a aquel período. Ambos países pueden ahora exhibir mayor fortaleza: altas tasas de crecimiento, superávit fiscal primario, menores problemas de endeudamiento. También superávit comercial, aunque muy influido por los altos precios de las materias primas, y en ambos casos, en baja. En Argentina pasó del seis por ciento del PIB en 2005 a 3,4 en 2010. Lo de Brasil es más preocupante: del cinco por ciento en 2005 cayó a uno por ciento en 2010. ¿Qué hay detrás del deterioro del balance comercial en ambos países? Muchas cosas, pero en especial un marcado proceso de apreciación cambiaria. Lo cierto es que Brasil tiene hoy un tipo de cambio real contra el dólar similar al del año 1998, mientras que Argentina va este año por el mismo camino.Los salarios industriales medidos en dólares fueron en 2010 20 por ciento más altos en Argentina que en Brasil. En algunas ramas en que existe mucha competencia entre ambos países, como la metalmecánica, están casi iguales. En 2010 los salarios en esta rama aumentaron alrededor del 26 por ciento en moneda local, mientras que en Brasil lo hicieron sólo el siete. Pero la apreciación del real contra el dólar evitó que nuestra industria quedara nuevamente desfasada en costos salariales contra Brasil. ¿Qué puede pasar en 2011 si se repite la dinámica salarial en ambos, pero el real se deprecia levemente (10 por ciento)? Argentina mostraría salarios metalmecánicos superiores en más del 10 por ciento. Es el problema de una economía que repite una inflación de dos dígitos y su competitividad está siempre al borde de la cornisa. Los dos países enfrentan un proceso de apreciación cambiaria, y nuevamente el mal compartido disimula los problemas de competitividad local: en 2010 las ventas industriales a Brasil aumentaron 34 por ciento, más que a cualquier otro destino relevante. Así, si bien el déficit comercial de Argentina con aquel país "asusta" en valores nominales (superior a 3.000 millones de dólares anuales), cayó en términos del PIB, desde 2,3 en 2005 a uno por ciento en 2010. El mayor déficit se produce en las manufacturas de origen industrial (supera los 5.500 millones de dólares). La maquinarias y la automotriz son las ramas más deficitarias. Dilma Rousseff fue elegida presidente de Brasil en 2010. Hoy soplan aires de depreciación cambiaria en ese país ante el embate de sus industriales. No resultará simple que la depreciación se produzca, y si lo hace no debería ser tan importante. Pero tomaría nuevamente a Argentina en medio de un proceso electoral, lo que suele aletargar cualquier respuesta que insinúe costos políticos.

