Más allá del milagro
Es, desde luego, una historia agridulce. Pero hasta no hace mucho, seguramente sólo hubiera sido una historia triste, con un epílogo sin lugar para la esperanza. Marcela Fernández.
Es, desde luego, una historia agridulce. Pero hasta no hace mucho, seguramente sólo hubiera sido una historia triste, con un epílogo sin lugar para la esperanza. Es, también, un caso particular, del que los médicos consultados no recuerdan otros antecedentes en Córdoba.Y aunque uno tiende a pensar en la palabra milagro, no hay que olvidar que detrás de esa bebé diminuta que pelea por su vida en una unidad neonatal de la Maternidad Provincial, hay también un esfuerzo profesional enorme, que debe ser valorado. Es el esfuerzo de quieneslograron mantener a la mujer con muerte cerebral el tiempo necesario para madurar los pulmones de la bebé en el útero materno; de quienes valoraron el momento oportuno para provocar el nacimiento; de los neonatólogos y enfermeras que desde el viernes pasado brindan a la recién nacida los cuidados necesarios para que tenga una oportunidad.Los bebés prematuros son los que nacen antes de las 37 semanas de gestación, sin completar las 40 semanas de un embarazo a término. Por esa razón, son mucho más frágiles y vulnerables que los que nacieron luego de una gestación completa. Y el riesgo aumenta mientras menor es el peso y menos semanas de gestación haya tenido el niño.Pero hoy, en Córdoba, logran sobrevivir seis de cada10 bebés nacidos con menos de mil gramos, con indicadores que mejoran año tras año, algo impensable tiempo atrás y que es una realidad por la conjunción de los avances científicos y el tesón de los médicos y enfermeras de las neonatologías. La bebé no tiene todavía nombre. Pero bien le cabe Milagro.

