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La economía pos Néstor, tres certezas y una duda

Contexto hiperfavorable, desaparición del principal ejecutor de la economía, inflacióny subsidios altos son la base de la cual partir. Jorge Colina

31 de octubre de 2010 a las 12:02 a. m.
Jorge Colina (Economista de Idesa)
La economía pos Néstor, tres certezas y una duda

Certeza I. Argentina transita un entorno internacional inéditamente favorable con dos poderosos motores operando a pleno: el complejo sojero y Brasil. Aproximadamente un cuarto de las exportaciones argentinas las aporta, de manera directa, el complejo sojero. Mientras el precio de la soja se mantenga históricamente alto, por diversas vías los impactos seguirán siendo muy positivos. El otro motor es Brasil. El país vecino se está convirtiendo en un actor relevante a nivel mundial, uno de los países de mayor pujanza en el ámbito internacional y, afortunadamente, es el principal comprador de la Argentina. Hay pocos antecedentes en la historia económica del país de un contexto internacional tan favorable para la producción y, asociado a ello, de alivio en la situación social. Certeza II. En un contexto de inédita centralización en la toma de decisiones para la política pública y el funcionamiento del Estado se enfrenta una situación donde ya no está quien era el que asumía la responsabilidad de tomar la mayor parte de las decisiones. Certeza III. Se han acumulado muchas tensiones y distorsiones en la economía. Su exteriorización es una tasa de inflación alta, que está por encima del 20 por ciento anual, y detrás de ella síntomas de problemas serios como, por ejemplo, la enmarañada estructura de subsidios a empresas públicas y privadas; tarifas establecidas en niveles arbitrarios; destrucción del sistema estadístico; 2,3 millones de jubilaciones otorgadas sin aportes y sin justificación social; una acumulación desbordante de juicios contra la Anses por violación a la movilidad; masivas designaciones de empleo público; presión tributaria récord basada en malos impuestos para la producción y sin una contrapartida en mejores servicios del Estado; destrucción del federalismo. La duda. Ante la muerte del conductor es posible imaginar una puja por espacios de poder. Esto puede llevar a que, aun con condiciones externas muy favorables, se potencie la inflación y se corra el riesgo de transitar un proceso de deterioro económico y social.Otra posibilidad es que la nueva conducción aporte un poco menos de confrontación en lo político y un poco más de racionalidad en lo económico, y a partir de estos cambios modestos el país pueda transitar por la bonanza internacional sin sufrir ninguna crisis. Lo deseable. Obviamente que lo deseable sería un cambio de rumbo para empezar a recorrer un proceso más audaz de democratización política, de reconstrucción institucional y de transformación económica. De esa manera podrían sentarse las bases para que la bonanza internacional se transforme en un proceso sostenido de crecimiento con equidad, tal como lo están haciendo varios países latinoamericanos.