La enfermedad es prevenible
Cuando realizamos estudios epidemiológicos en Deán Funes y Oncativo, pudimos ver que la población de menores recursos tenía más obesidad, quizá por la mala calidad de los alimentos. Luis De Loredo.
La diabetes tipo 2, o sea la diabetes que afecta en general a gente adulta, es una enfermedad que se está convirtiendo en epidemia en el mundo. Esto es debido al estilo de vida actual, con cambio de hábitos en las comidas, que cada vez son más calóricas y ricas en azúcares y grasas. También el sedentarismo aumenta en la población, por las razones que conocemos, como aumento de horas de trabajo, tecnología, etcétera. Tanto el sedentarismo, como la mala alimentación, producen sobrepeso y obesidad. La obesidad y el sedentarismo son las causas más importantes de resistencia a la insulina, situación que produce diabetes tipo 2.
Estudios epidemiológicos que realizamos en la provincia arrojaron que sobrepeso y obesidad aumentaron inmensamente en la población adulta y que, en personas mayores de 30 años, el 78 por ciento de la población está en sobrepeso y la mitad de ellos son obesos. Esto explica el aumento de la diabetes, que en Argentina pasó del 7 por ciento en la década del noventa al 9 por ciento en la década de 2000 a 2010. Estas cifras son para población mayor de 20 años, ya que los niños y jóvenes tienen baja prevalencia. Si se toma el total de la población, podríamos hablar de que un 5 por ciento padece esta patología.
La diabetes tiene un factor genético, hereditario, que aumenta el riesgo en familiares de primer grado. Esto no puede modificarse. Lo que preocupa es el aumento de la diabetes adquirida por estilo de vida, que sí es modificable
Se pronostica que la prevalencia (ó porcentaje) de diabéticos crecerá mucho más en los países en desarrollo, porque están cambiando hábitos a estilos más occidentalizados, con aumento de sedentarismo y obesidad, hoy más frecuente en el denominado “Primer Mundo”.
Cuando realizamos los estudios epidemiológicos en la ciudad de Deán Funes y la de Oncativo, en la provincia de Córdoba, pudimos ver que la población de menores recursos tenía más obesidad, quizá porque no tienen cultura alimenticia y comen en exceso con mala calidad de alimentos, realizan menos actividad física y no cuidan tanto la estética. El comentario de que la diabetes es una enfermedad de la clase alta no es acertado, ya que parece ser todo lo contrario.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada por el Ministerio de Salud de la Nación en 2009, en individuos de más de 18 años de edad, la diabetes afectó a un 9,6 por ciento de la población encuestada y es más frecuente en personas de mayor índice de masa corporal, mayor edad, de sexo femenino, y con un bajo nivel de socioeconómico.
La encuesta señala además que los individuos del grupo con ingresos más bajos realizan controles del nivel de azúcar en sangre (una manera sencilla, económica y segura de conocer la existencia del problema) con menor frecuencia, por lo que la posibilidad de que no se diagnostique la diabetes en este grupo es mayor.
Una característica de la diabetes tipo 2 es que los pacientes suelen pasar muchos años en situación de intolerancia a la glucosa, que significa tener cifras de glucosa alteradas, sin estar en rango diagnóstico. A esto llamamos prediabetes, situación de alto riesgo para contraer la enfermedad. Está claramente demostrado que lograr cambios de hábitos de vida en esta etapa, como caminar 30 minutos cinco días a la semana y bajar entre 5 y 10 por ciento su peso corporal, previene la aparición de diabetes en más del 60 por ciento de estas personas. La diabetes Tipo 2 es prevenible en gran parte de las personas que están en situación de riesgo.
Otra característica es que este tipo de diabetes es poco sintomática al comienzo, por lo que las personas pueden tener la enfermedad durante varios años sin saberlo. El problema de esta situación es que sufren complicaciones crónicas antes del diagnóstico. En un estudio que realizamos en el Hospital Privado de Córdoba detectamos que, al momento del diagnóstico, más de la mitad de los pacientes tienen lesiones por diabetes, lo que significa que la estamos diagnosticando tarde. La recomendación para evitar esta situación es que toda la población realice un análisis de glucosa cada uno ó dos años después de los 40 años de edad y, quienes tienen mayor riesgo, al menos anualmente.
Como recomendación para quienes tienen diabetes, hay que destacar que logrando buen control de sus glucosas se evitan absolutamente las lesiones por esta enfermedad crónica. Aún existe el concepto de que por tener diabetes se está condenado a padecer algunos de los problemas que conocemos, como disminución de la visión, insuficiencia renal o problemas de corazón. Esto no es así y, por suerte, contamos cada día con mayor cantidad de medicamentos, elementos de control y conocimientos para evitar estas complicaciones.
*Jefe del Servicio de Diabetología y Nutrición-Director de Carrera de Posgrado en Diabetología del Hospital Privado.

