La demanda mundial le pondría un piso a la caída de la soja
La volatilidad de los mercados financieros y la suba del dólar hicieron retroceder los valores mundiales de las commodities. Dante Sica.
Dentro de las posibilidades de contagio de la crisis, las commodities son, sin duda, el canal más directo para la Argentina y es la soja, por su peso, donde se podrían verificar los principales impactos, teniendo en cuenta el aporte de dólares del cultivo al superávit comercial, a la recaudación del Tesoro y su contribución a la actividad económica en general. Haciendo un breve repaso, se puede observar que 2011 fue un muy buen año para la soja, con una cosecha que superó las 49 millones de toneladas y con precios que, hasta mediados de año, acompañaron. Hasta agosto, la oleaginosa cotizó con un valor promedio de 502 dólares por tonelada (muy por encima del promedio de 381 del año previo), con lo que la entrada de divisas por parte del complejo sojero superaría en 2011 los 24 mil millones de dólares, 30 por ciento más que lo obtenido durante 2010.Pero esta coyuntura se ha puesto en duda durante los últimos meses, tras la escalada de incertidumbre originada en los principales centros financieros del mundo. La cotización de la soja llegó a caer hasta 20 por ciento en septiembre, para tocar en los primeros días de octubre el piso de los 430 dólares por tonelada (que no se registraba desde octubre del año pasado). Ello puede entenderse a partir de la combinación de varios factores.Por un lado, se presentan razones relacionadas con los movimientos cambiarios. Las magras expectativas con respecto a la evolución de la economía europea han provocado que los inversores bursátiles se vuelquen hacia activos considerados más seguros, como el oro o el dólar. Dicha situación hizo que la moneda estadounidense se revalorizara en el último tiempo y, al medirse el precio de los alimentos en referencia al dólar, su cotización tendió a la baja. Por otra parte, también jugaron en contra los contratos a futuro no comerciales sobre esta commodity que, ante el aumento de la incertidumbre a nivel global, han mostrado una elevada volatilidad y una tendencia que se erige como bajista.La pregunta que surge, entonces, es cómo impactará este escenario en la evolución futura del precio de la soja para el año próximo. Es que la liquidación del grueso de la cosecha, en la primera mitad del año, redujo el impacto del bajón de precios que se produjo a partir de septiembre. Sin embargo, de mantenerse la caída de cotizaciones en curso, la campaña que viene se encontrará con precios deprimidos y habrá que esperar cómo se desenvuelven los mercados para determinar cuál pueda llegar a ser el piso para el valor de las commodities , en un mundo de alta volatilidad que aún no muestra signos de alivio.Pero, aún cuando las condiciones financieras podrían determinar nuevas bajas en la cotización de la soja, los fundamentals (que se definen en base a la relación existente entre la oferta y la demanda) le pondrían un piso. Las perspectivas indican que la demanda desde China (que junto con India y otros países asiáticos se ha configurado como uno de los principales compradores de alimentos a nivel global) va a seguir en niveles similares, a partir de un crecimiento del país asiático que cerraría en 9,5 por ciento este año y alcanzaría el nuevo por ciento en 2012. Esto se combinaría con stocks mundiales bajos, factores que podrían compensar, al menos parcialmente, las presiones a la baja. Así, la agudización de la crisis financiera internacional pone una señal de alerta acerca de la evolución de los precios de la soja durante el año próximo. Para Argentina, esto podría combinarse, además, con una cosecha menos auspiciosa, producto de la escasez de lluvias durante la campaña pasada y los pronósticos de que la sequía podría volver a presentarse en la campaña actual. De materializarse este escenario, el aporte de este sector clave para el andamiaje de la economía podría verse reducido durante 2012.

