Una decisión entre lo injusto y lo regular
La medida de intervenir las asociaciones masivamente podrá derivar en algunas injusticias con las que funcionan bien. Suele suceder cuando durante demasiados años no hay controles.
Las cooperadoras son, supuestamente, asociaciones de personas que se unen por un objetivo que se vincula con el bien de una comunidad. Pero también surgen de la necesidad de suplir funciones originarias del Estado.
Basta pensar en la gran cantidad de cooperadoras escolares: existen alrededor de 30 mil en todo el país. Más allá de algunas polémicas que se dan cuando comienza el ciclo lectivo (por el cobro de la inscripción a alumnos de escasos recursos), estas asociaciones siempre están cuando faltan tizas o para equipar laboratorios, comprar bancos y mucho más.
Pero no sólo se trata de ayuda material: las cooperadoras –escolares o policiales– son también una forma para que las personas que las integran se constituyan en partícipes de sus comunidades. Valores como la solidaridad y el trabajo sin fines de lucro son su esencia.
Sobran buenos ejemplos de cooperadoras policiales en el interior provincial. Están formadas por “civiles” que saben la importancia de que a la Policía no le falte lo básico. Así, contribuyen con mejoras edilicias –a veces, hasta con inmuebles–, con la compra de insumos (como papel para la impresora) y de computadoras. Incluso, algunas tienen automóviles propios que dan en comodato a la Policía local.
Problemas. El problema aparece cuando, bajo la estructura de una persona jurídica o incluso sin ella, se transforman en la caja chica –y grande– de quienes las manejan. Cuando personas sin escrúpulos las usan para el bien propio, a costa de otros que contribuyen.
En el caso de las cooperadoras policiales, el asunto adquiere una gravedad mayor: vecinos y comercios temen que, si no aportan dinero, pueden ser “castigados” con falta de protección policial. En especial, en un contexto social de mayor preocupación por la seguridad y de mayor gasto familiar para evitar ilícitos.
La decisión de intervenirlas masivamente podrá derivar en algunas injusticias con las que funcionan bien. Suele suceder cuando durante demasiados años no hay controles suficientes. Pero también terminará con situaciones irregulares históricas.

