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Cuál es una buena escuela

La “buena escuela” no tiene un formato único ni una receta. Depende de las personas. Mariana Otero.

10 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
Cuál es una buena escuela

"¿Cuál es una buena escuela?". podría ser, perfectamente, la pregunta del millón. ¿La que apunta a la calidad? ¿La que promueve buenas relaciones? ¿La divertida? ¿La democrática? ¿La innovadora? ¿La que exige? ¿La que dialoga? En la respuesta subyacen ideologías y formas de ver la vida. En realidad, las escuelas públicas en Córdoba (y en el país) –aunque en los últimos años reciben casi los mismos recursos públicos– son muy heterogéneas. Es que, además de poblaciones y contextos diversos, la inyección de dinero y materiales no garantiza buen rendimiento. Basta con observar los resultados de las pruebas de evaluación internacional. Entonces, si incrementar el gasto no es suficiente para garantizar desempeño académico y desarrollo humano, otros factores aparecen como fundamentales a la hora de convertir a una escuela en prestigiosa. La formación de los docentes, el tiempo que dedican a la escuela, las horas de instrucción, el apoyo de los alumnos con bajo rendimiento y el compromiso de los padres son elementos cruciales. Una buena gestión directiva también lo es. Las escuelas "exitosas" tienen en claro qué van a "producir" en términos educativos, sociales y humanos. Saben adónde quieren llegar. En general, trabajan con una población con necesidades básicas ya satisfechas. Y aun en los casos de que tengan que apuntalar insuficiencias alimentarias, mantienen su rol fundamental de educadoras. En esta línea, la medición del desempeño no se podría realizar sólo a través de una prueba estandarizada. El rendimiento y desarrollo del alumno pasa a depender de la posibilidad que tenga de relacionarse con otros, de proyectarse y de sentirse bien. Del cuidado que reciba de los demás y del que él proporcione. La escuela es central en la vida de un niño. Con lo cual es probable que su destino sea diferente si asiste a una escuela o a otra. Cada cual tiene su impronta y la "eficiencia" varía, aun en instituciones que gozan de iguales recursos.La gestión y las prácticas son cruciales en instituciones que –por nostálgica costumbre, por decirlo de algún modo– mantienen una organización y una estructura antiguas que no se condicen con las actuales demandas sociales que exceden la obligación de transmitir el saber. Investigadores en la materia sostienen que los países que obtienen mejores resultados con una inversión similar tienen un sistema educativo diferenciado, adaptado a las necesidades de cada alumno, con menos tiempo de educación formal y más de otras actividades pedagógicas. Una buena escuela es aquella que enseña, que abre puertas al futuro, que permite que todos tengan su lugar, con valores y principios compartidos y con un buen clima de trabajo. La "buena escuela" no tiene un formato único ni una receta. Depende de las personas.