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Alimentos caros: ¿por qué?

En la Argentina y en el mundo se habla del incremento de los precios de los alimentos, pero las razones son bien distintas. Javier González Fraga.

27 de febrero de 2011 a las 12:02 a. m.
Javier González Fraga (Economista)
Alimentos caros: ¿por qué?

En el mundo, los principales alimentos duplicaron su precio entre 2002 y 2008. Luego bajaron como consecuencia de la crisis financiera y volvieron a subir, a diferentes ritmos en los diversos países, desde mediados del año pasado. Según el índice de alimentos del Banco Mundial, los precios subieron 30 por ciento en 2010, provocando un incremento notable en la pobreza mundial, lo que explica gran parte de la ola de protestas en muchos países africanos, con graves consecuencias políticas. Hace un tiempo, como consecuencia del aumento del maíz, se produjo también en México una revuelta popular, llamada "crisis de la tortilla". En otros países, como Estados Unidos, la inflación alimenticia sólo se hizo sentir en los últimos meses, como resultado de un menor poder de compra de la población, muy castigada aún por la crisis inmobiliaria.El tema en el mundo es de tal gravedad que será motivo de discusión en el G-20, donde se enfrentará el interés de las naciones importadoras de alimentos, que quieren una mayor oferta para que bajen los precios, con los miedos de los países exportadores, los que quieren desacoplar los precios internos de los externos, para frenar la inflación aún a costa de desalentar la producción. Argentina está en este último grupo, pero con particularidades que vamos a describir más adelante. Razones varias. Las explicaciones del incremento de los precios de los alimentos pasan tanto por una mayor demanda como por la de una menor oferta. En el primer grupo se destacan las migraciones hacia las ciudades en países como India y China, donde los campesinos abandonan las granjas, y por lo tanto la producción para autoabastecerse, y en las ciudades, como empleados fabriles, compran en los mercados sus alimentos. También contribuye al alza de precios la mayor demanda de carne, que implica una mayor producción de granos y forrajes, que si se consumieran éstos directamente.La menor oferta de alimentos tiene en gran parte su explicación por los graves problemas climáticos experimentados en los últimos años, como inundaciones en Australia, sequías en Ucrania y Asia, etc. Según los expertos, estos fenómenos tendrían como causa el recalentamiento global, lo cual es bastante pesimista ya que no hay indicios de que vaya a revertirse en los próximos años.También ha generado una menor oferta derivar parte de la producción de granos a la generación de energía. Por ejemplo, el volumen de maíz que Estados Unidos destina a etanol es equivalente a toda la producción argentina de ese cereal.Finalmente, también las regulaciones impuestas por algunos productores, incluyendo a la Argentina, a las exportaciones de sus alimentos han empujado hacia arriba los precios, en mercados en los que sigue prevaleciendo la especulación, como antes de la crisis de 2008. Precios de alimentos en Argentina. En Argentina los precios de los alimentos empezaron a crecer en 2005, especialmente el de la carne. Y el por entonces gobierno de Néstor Kirchner, empecinado en mantener la inflación por debajo del emblemático 10 por ciento, decidió entonces a fines de ese año, prohibir la exportación de carne. Las consecuencias son conocidas por todos; el precio del kilo vivo estuvo planchado alrededor de los 3,50 pesos durante tres años, generándose un espectacular proceso de liquidación de hembras, que se agravó en la sequía de 2009. Como no podía ser de otra manera, nos quedamos sin suficientes novillos en 2010, y el precio del ganado en pie se duplicó, subiendo más del 65 por ciento la carne en los mostradores, y bajando 22 por ciento el consumo. Esta alza de los precios de la carne explica la mayor parte del incremento del 40 por ciento que tuvieron los alimentos el año pasado, algo de lo que todavía el Indec no se ha enterado.Algo parecido ocurrió con otros precios de alimentos, como la leche y el pan, que sufrieron controles y restricciones a la exportación, los que, obviamente, no funcionaron. Finalmente nos quedamos con menos leche en 2009 y casi sin trigo el año pasado, con lo que los controles fueron superados por la demanda, y los precios, más allá de los deseos e impulsos del secretario de Comercio, siguieron subiendo.En el mundo, según el Banco Mundial, el alza de los alimentos empujó a otros 44 millones de personas en la pobreza, y consecuentemente, en la protesta y la violencia. En la Argentina, las estadísticas del Indec no son confiables, y según las privadas, hoy la pobreza alcanza al 32 por ciento de la población, y también hemos empezado a ver manifestaciones sociales de protesta.El alza de los precios de los alimentos es un verdadero flagelo para las familias más pobres, ya que gastan en comida el 50 por ciento de sus ingresos. Lamentablemente es muy poco lo que se puede hacer para evitar las catástrofes climáticas que han afectado la producción de alimentos. Tampoco es fácil ni conveniente evitar el progreso que hace crecer la demanda de alimentos de calidad. Pero resulta incomprensible que en estos tiempos de pobreza y de hambre en el mundo se sigan implementando políticas que desalienten la producción de alimentos. Algún día, no muy lejano, el mundo castigará a los países que, pudiendo producir más alimentos, no lo hacen por inaceptables argumentos de poder político.