Agregan ineficiencia
Resulta innegable que los gobiernos locales deben cobrar tributos para poder financiar los bienes y servicios que prestan a la comunidad. Sofía Devalle.
Resulta innegable que los gobiernos locales deben cobrar tributos para poder financiar los bienes y servicios que prestan a la comunidad. Pero, en la actualidad, el problema es que los ingresos propios municipales se sustentan en tributos que alteran la eficiencia económica. En efecto, la tasa de Comercio e Industria se cobra, en gran parte, como un porcentaje de la facturación de cada actividad económica. Al acumularse a lo largo de todas las etapas del proceso productivo, genera efectos distorsivos y deriva en una carga total superior a lo que efectivamente se recauda. Además, es heterogénea entre municipios, ocasionando altos costos de administración y cumplimiento para las empresas contribuyentes. Es esencial que se avance hacia un nuevo orden de distribución de recursos en Argentina. El actual lleva a que, continuamente, se observen aumentos tributarios en todos los niveles de gobierno, insostenible en el largo plazo. En el ámbito local, se requiere una mayor claridad y armonización en la política tributaria. Asimismo, cuestiones de transparencia fiscal resultan vitales para poder lograr una mayor eficiencia en el gasto público y reducir la necesidad de aumentar estas tasas, tan dañinas para la economía. Es clave tener en claro que, al menos una parte de todos estos tributos indirectos, la termina pagando el consumidor.

