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Uñas de guitarrero

Vendrán ahora nuevas y más interesantes batallas para Amado. Roxana Acotto.

31 de octubre de 2010 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Uñas de guitarrero

Cuando Roberto Lavagna se alejó del gobierno de Néstor Kirchner, a fines de 2005, se rompió en Argentina una larga serie histórica en la que los ministros de Economía eran personajes apenas menos relevantes que el mismísimo presidente. Si Grinspun dio los primeros pasos de la idea económica del gobierno de Alfonsín, fue Sourrouille el hombre fuerte del Plan Austral (y el triste remix del Plan Primavera), así como Rapanelli bocetó un Plan BB que no alcanzó a ejecutar para que fuera Domingo Cavallo y su Convertibilidad (tras el Plan Bonex de Erman González) el gran protagonista económico de los '90. Luego vino Roque Fernández para terminar el "menemato", y el regreso de Cavallo cuando Machinea y López Murphy no pudieron hacer pie junto a De la Rúa.La secuencia siguió cuando Lavagna trajo al gobierno de Duhalde un soplo de racionalidad y orden que se mantuvo, incluso, en los primeros tiempos de la era K, hasta que el matrimonio presidencial tuvo fuerza política y vuelo propio para aplicar a troche y moche su "modelo".Y desde entonces, el Palacio de Hacienda fue ocupado por personajes mucho más livianos, seguramente porque el peso real de las decisiones quedó en manos del propio Néstor Kirchner hasta el miércoles pasado. Felisa Miceli (famosa por su "bolsa"), Miguel Peirano (al que pocos reconocerían en un restorán), Martín Loustou (tristemente célebre por la resolución 125) y Carlos Fernández (un señor más bien parco) fueron los antecesores del actual Amado Boudou, un ex militante del conservadurismo en sus años mozos, con buenas uñas de guitarrero (literalmente) y organizador de las peñas en las que se fotografió con uno de los sospechosos del último crimen político del país.De buen discurso y carácter firme para plantarse en la discusión cara a cara (supo darle una "paliza" en el Congreso al radical Gerardo Morales), Boudou deberá demostrar que su talento también está afinado para el ejercicio del Ministerio de Economía ahora sin Néstor Kirchner guiando la estrategia y la táctica de todas las decisiones que se tomen.Un economista formado en el exterior y pragmático como Martín Redrado no deja bien parado a Boudou en su libro Sin reservas , pero fue precisamente el ministro de Economía quien comandó la primera parte del "operativo desalojo" que terminó removiendo al titular del BCRA y que casi "se lo lleva puesto" a él también.Vendrán ahora nuevas y más interesantes batallas para Amado. Tendrá menos tiempo para tocar la guitarrita y organizar sus peñas. Pero veremos definitivamente si tiene uñas de guitarrero para el puesto en el que juró desempeñarse con lealtad y patriotismo.