Saqueadores
Las palabras no sólo explican: también construyen realidades. Dice la Real Academia Española que saquear es “apoderarse de todo”. Roxana Acotto.
Las palabras no sólo explican: también construyen realidades. Dice la Real Academia Española que saquear es "apoderarse de todo". "Ir por todo" sería, entonces, ir al saqueo. En un país en el que el discurso del poder va por todo, ¿quién puede esperar respuestas mesuradas y templadas en los sectores menos protegidos y más marginados?Seguramente no fue mera casualidad que episodios de saqueos empezaran en distintos puntos del país el mismo día que el Gobierno anunciaba la expropiación del predio Rural de Palermo, otro avasallamiento de la propiedad privada. Que el Estado tenga mecanismos y derechos para estas apropiaciones no lo debería librar de algún intento de acuerdo previo, de una explicación de las necesidades que determinan tomar lo que era de otro. Pero, ya se sabe, esas sutilezas no son reconocidas por este régimen: "El Gobierno –ha dicho Guillermo Moreno– a lo sumo negocia con otros estados; dentro del país, no negocia: impone".¿Qué se puede esperar como respuesta de la sociedad si desde las autoridades más altas de la república se escucha recurrentemente un discurso de agresión, de apropiación, de vulneración de los derechos de propiedad?Con las fuerzas de la violencia desatadas, vendrá ahora la cacería de culpables ideológicos y operativos, una gimnasia que el kirchnerismo ejercita de manera implacable. La responsabilidad, nuevamente, estará fuera de su área de responsabilidad, todo será culpa de los otros: Moyano, los camioneros, la extrema izquierda, las profecías mayas.El espíritu de paz y reconciliación que debería suavizar los ánimos en esta época del año no tiene muchos abanderados en estas navidades.

