Podemos chocar
La economía argentina no soportará un año más como 2012. Roxana Acotto.
La economía argentina no soportará un año más como 2012. O mejor dicho: los actores económicos en Argentina entrarán en un duro conflicto en 2013 si se profundizan las distorsiones en los precios relativos del país. El gasto público –máxime en un año electoral– tiene una natural tendencia al alza, mientras el consumo empieza a mostrar signos de agotamiento. Y no es un dato menor: de los tres motores de la economía (consumo, inversión y exportación), el consumo era la locomotora de los últimos años.Las exportaciones (pese al extraordinario momento de las commodities) también vienen flaqueando en su impulso (atraso cambiario mediante) y la inversión es la verdadera pata rota de la mesa.La inversión bruta interna que monitorea Orlando Ferreres & Asociados muestra crudamente el balance de 2012: una caída de 6,6 por ciento sobre 2011, lo que marca los límites para expandir la oferta. Con oferta sin crecimiento y restricciones a la importación, la demanda empujará los precios hacia arriba y ello aumentará la inflación. Suponiendo que la demanda no crezca o se achique, la retracción no será mejor alternativa y en 2013 tendremos un año complicado. El kirchnerismo, con habilidad política y buenas tácticas, ha ido estrujando la economía sacando de ella todo lo posible: una presión impositiva que ronda los 38 puntos del PBI y un crecimiento que –luego de años de vigor– empieza a rendirse.El paro de los bancarios de la semana pasada es un anticipo de la puja precios-salarios que veremos a lo largo de 2013. Los bancos, claro, tienen espalda para sortear la disputa, pero otros sectores de la producción se encuentran en los límites de la rentabilidad.Es imposible salir del atolladero con las "soluciones" que nos llevaron a este punto. Ni devaluar es la variante mágica ni encarar un ajuste disimulado en subsidios va a equilibrar los desbalances. En 2013, Brasil quizá ayude y los precios de la soja aporten un extra. Pero nada de eso será suficiente si no empezamos a asumir que el país demanda un ordenamiento de mediano plazo que despeje dudas y fije prioridades. Si eso no sucede, evidentemente iremos al choque y a un ajuste "por las malas". Así como vamos, chocamos.

