¿Nos subimos al tren, o lo dejamos pasar?
Ver “en vivo y en directo” el extraordinario crecimiento de la economía china genera diversas sensaciones. Paula Martínez.
Ver "en vivo y en directo" el extraordinario crecimiento de la economía china genera diversas sensaciones. Pero, la que sobresale, sobre todo tras una semana de volver a la realidad del país, es la inmensa oportunidad que tiene Argentina y que, por ahora, no está aprovechando. Pese a que está reduciendo su ritmo de expansión, China todavía crece por encima del nueve por ciento. Su principal objetivo es mejorar la calidad de vida de la población. Con 1.350 millones de habitantes (más de la mitad de ellos aún en el campo) en una superficie que equivale a 3,5 veces la Argentina, China necesita comprar alimentos al resto del mundo. Y alimentos es lo que Argentina produce y en lo cual, indudablemente, tiene ventajas comparativas. En la actualidad, la mayoría de las exportaciones locales al gigante asiático se concentran en granos y aceites. Sin embargo, los chinos aseguran que están dispuestos a ir mucho más allá: quieren carne, lácteos, vinos y otros alimentos procesados.Argentina tiene una gran oportunidad, pero para aprovecharla necesita, por un lado, una política externa del país que abra mercados y, por el otro, reglas de juego claras y estables. Multiplicar las exportaciones a China con valor agregado requiere inversiones, para ampliar en forma importante la producción (de manera tal que las ventas externas no choquen con el abastecimiento del mercado interno) y para procesar las materias primas.Pero, para realizar estas inversiones, las empresas tienen que tener un horizonte relativamente estable. Saber que van a poder exportar lo que produzcan sin restricciones inesperadas. Un horizonte que, por el momento, no está despejado.Cuando en todo el mundo se habla del rol de los Estados en la economía, China tiene una planificación que apunta, sobre todo, a ampliar la oferta y que estimula la producción primaria y de alimentos con incentivos fiscales, pero con poca intervención en la comercialización. Argentina tiene todo para multiplicar su producción y generar una oferta exportable que China (y también otros países emergentes) demandarán por años. Sólo necesita el marco apropiado para no dejar pasar un tren que no se detiene a esperarla.

