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Negro el 24

La Argentina necesita, imperiosamente, un plan económico integral que tome dos años para bajar la inflación a valores reales de un dígito y sincerar variables distorsionadas. Roxana Acotto.

19 de mayo de 2013 a las 12:03 a. m.
Redacción La Voz
Negro el 24

Como tiene muy poco para celebrar y mostrar, el Gobierno de este país distorsionado festeja haber “encajado” buena parte de las paritarias en aumentos anuales del 24 por ciento, unos puntos debajo del 30 por ciento deseado por los gremios y unos puntos arriba de lo que hubieran preferido las empresas. Eso es lo normal.

Lo anormal es que se celebre una indexación de 24 por ciento anual de la economía, pese a que el Gobierno insista en difundir la farsa del IPC que suministra el Indec. ¿Imaginan “los cinco grandes del mal humor” (Moreno, Kicillof, Lorenzino, Del Pont y Etchegaray) con una inflación del 25 por ciento hasta 2015?

La Argentina necesita, imperiosamente, un plan económico integral que tome dos años para bajar la inflación a valores reales de un dígito y sincerar variables distorsionadas. La devaluación no sólo es inevitable, sino que el Gobierno eligió hacerla por “cuotas”, por sectores, alargando la decisión para que el impacto social caiga después de las elecciones de octubre.

En ese contexto de imprevisión y del “vamos viendo” que reina en la conducción de la economía, la visita del ingeniero Guillermo Laura a Córdoba, esta semana, permitió tomar contacto con una herramienta que harían bien en estudiar los que se anotan para tomar las riendas del país después de 2015.

Laura propone la creación de una “moneda virtual”, una unidad sin circulación que se constituya en referencia para todos los precios de la economía, como viene aplicando con éxito Chile desde hace varios años. La clave está en un índice técnico (no político) de indexación que –explica– permitirá romper con el paradigma de ahorrar en dólares y potenciar el sistema bancario para que pueda volcar fondos al desarrollo económico.

Claro que, para eso, los gobernantes (estos o los que vengan) deberán mirar a los ojos a la inflación real y apostar a un plan que devuelva un poco de racionalidad a la indexación de precios.

Por ahora, el kirchnerismo apuesta al 24. Un número negro en la ruleta.