Modelo abierto, modelo cerrado
La industrialización del país, con su correlato de más empleo, es una de las principales banderas que levanta el gobierno K. Paula Martínez.
Con la ampliación de las licencias no automáticas para importar a una larga lista de productos, el Gobierno dio otro paso para impulsar medidas para que la economía se siga pareciendo al pretendido modelo productivo. La industrialización del país, con su correlato de más empleo, es una de las principales banderas que levanta el gobierno K.Esto hubiera implicado mejorar la eficiencia interna, con un mejor esquema impositivo, mayor infraestructura, crédito accesible y un aumento de la productividad vía incremento del capital productivo y el humano. Pero, como la mejora fue muy tibia, gran parte del denominado "modelo de valorización productiva" (según lo definió la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont) estuvo basado en la fenomenal ventaja que dio la devaluación. Con salarios internacionales deprimidos, elevado desempleo y una gran capacidad ociosa, Argentina pudo crecer a tasas "chinas", aumentar las exportaciones y la ocupación. Pero esta etapa, que ya mostraba su agotamiento en 2006 y 2007, hoy directamente no existe.De un modelo abierto, que propiciaba la inserción internacional y el aumento de las exportaciones, se pasó a otro opuesto.La actual política "industrial" adopta medidas defensivas que buscan cerrar la economía ante la amenaza de una avalancha de productos importados, impulsados por un tipo de cambio que va perdiendo competitividad mientras la inflación local avanza.Las exportaciones, que se expandieron del 13,7 por ciento del producto interno bruto en 2003 al 14,15 en 2005, apenas llegaron al 14,2 por ciento el año pasado. En cambio, las importaciones pasaron del ocho por ciento en 2003 al 14,6 por ciento en 2010. Así, se entiende el auge de las medidas proteccionistas. Pero la competitividad va por otro lado. Más y mejor infraestructura, financiamiento accesible, calificación de los recursos humanos, acceso a la tecnología y costos internos (léase inflación) contenidos son algunas de las patas que faltan para que el "modelo productivo" se convierta en realidad, sin temer una economía abierta al mundo.

