Los melones de CFK
Ya se sabe, somos argentinos y nuestra frase favorita es “vamos viendo”. ¿No? Roxana Acotto.
"Arrancá el camión que los melones se acomodan solos". Pocas frases definen mejor el ADN argentino que –en su costado simpático– nos hace espontáneos y divertidos y –en un rol organizacional– improvisados y macaneros. Hace pocos meses Cristina Fernández avasalló en una elección en la que nada se dijo de la estatización de la principal empresa de energía porque –además– el tema energético no presentaba ninguna complicación mayor y estaba en absoluto control del inefable ministro Julio De Vido.Que YPF tenga mayoría estatal no es intrínsecamente ni excelente ni pésimo, sino una forma más de gestionar la principal petrolera del país dentro de un contexto mucho mayor que es la matriz y el consumo energético del país.Hace más de ocho años que el kirchnerismo viene explícitamente negando el serio embudo que en materia de energía empieza a "acogotar" el crecimiento económico. No se puede tener energía barata y –al mismo tiempo– pedir que haya inversiones privadas con lo lógica de recuperación del capital invertido, una lógica que no es un pecado en ningún lado del mundo, por cierto.El mismo Gobierno provincial, que es dueño de la Epec (¿o era de Luz y Fuerza?), está evaluando dejar de producir energía porque venderla al mercado interconectado a los precios internos genera pérdidas. La ingenuidad de creer que una orden de la intervención de De Vido-Kicillof hizo crecer cinco por ciento la producción en la refinería de La Plata se parece mucho a los titulares que decían "Vamos ganando" en los primeros días de la Guerra de Malvinas. Aunque se reinviertan todas las ganancias que Repsol tenía en YPF, ese dinero son monedas en relación con las inversiones que hacen falta para potenciar la extracción de petróleo y gas, además de la indispensable exploración de nuevos yacimientos.En el terreno político, no obstante, la jugada del kirchnerismo salió "redonda". Quizá porque –como decía el viejo león herbívoro que la misma CFK soslaya– "no es que nosotros seamos buenos, sino que los demás son peores". La oposición quedó atontada y terminó encerrada en la lógica de una medida que tiene gran consenso popular en un país donde muy pocos se interesan por las formas y el mediano plazo.Ya se sabe, somos argentinos y nuestra frase favorita es "vamos viendo". ¿No?

