Con los ojos puestos enel D1, D2 y el E
Son pocas las empresas que definen claramente y de manera profesional atender a los sectores de menor poder adquisitivo de la población. Roxana Acotto.
Están al final de la pirámide que estratifica los niveles socioeconómicos y son los menos glamorosos sectores del marketing. Sí, porque la gran mayoría de las empresas –real o imaginariamente–, apuntan sus productos y servicios a los sectores A, B y C1 (el 10 por ciento superior de la población) y las compañías "populares" a lo sumo se hacen fuertes en el ancho C2.Pero son muy pocas las empresas que definen claramente y de manera profesional atender los sectores D1 y D2 y el marginal E. ¿Bancos? Ninguno. ¿Compañías de seguros? Menos. ¿Minoristas? Pocos.Claro, no es fácil atender a esa mitad (larga) de la población a la que –lejos de "sobrarle un mango"– andan ajustados y de deuda en deuda, sin mayor refinamiento en el consumo.Para peor, nuestros sectores "populares" tiene un altísimo componente aspiracional en sus consumos: la crisis tiene que ser muy grande para que lleven a su mesa una Doble Cola en lugar de una Coca Cola o para que opten por una farmacia del Dr. Ahorro en lugar de la tradicional del barrio.Precisamente, las cadenas mejicanas especialistas en venderle a la base de la pirámide no tuvieron mayor suceso en nuestro país. Ni las farmacias, ni las de electrodomésticos pudieron encontrarle la vuelta a nuestro particular D1, D2 y E.Pero que no sea fácil no quiere decir que no sea negocio. Hay una oportunidad para aquellas empresas que se decidan a estudiar y satisfacer a este gran porcentaje de la población que tendrá poca plata individualmente, pero que en su conjunto generan enormes volúmenes de compra.¿Quién se anima?

