Una sonda vigila el trigo bajo riego
La tecnología permite monitorear el desempeño en las raíces del cultivo y definir el momento de la aplicación.
El trigo ha encontrado en el riego un aliado estratégico en el centro norte de la provincia. La certidumbre que genera su manejo hizo que la diferencia productiva con los planteos en secano fuera determinante. En los últimos 15 años, y de acuerdo con los registros que maneja el módulo de riego del Inta Manfredi, el rinde promedio con el aporte de agua complementaria es de 50 quintales por hectárea, contra 20 quintales en secano. Es decir, 150 por ciento más. Si bien su costo es mayor, la diferencia de producción hace que los números del trigo bajo riego sean más rentables y, sobre todo, más estables o predecibles.Elección de variedades, fechas de siembra, planteos de fertilización y manejo sanitario son parte de un paquete bajo riego ya probado en la región y que ahora busca sumar más eficiencia.El paso que viene es optimizar el uso del agua, y en eso ya se está trabajando. El objetivo apunta a identificar cuándo es el momento justo para regar, en un intento por evitar los excesos y carencias hídricas. Un nuevo salto. El uso de sondas electromagnéticas es una de las tecnologías elegida para dar este nuevo salto. "Es una herramienta que aporta formas más rápidas de medición para la toma de decisiones. Permiten mirar cómo se mueve el agua en el suelo y así poder conocer el momento óptimo para regar", comentó a La Voz del Campo Eduardo Martellotto, coordinador del módulo pampeano del proyecto nacional de riego suplementario en cultivos extensivo del Inta. A partir de la información que aportan métodos como la gravimetría (barreno y horno), los modelos de simulación y la sonda de neutrones, que se utiliza en investigaciones, el equipo de profesionales del Área de Agronomía de la experimental en Manfredi viene trabajando con la empresa Tecnocampo, proveedora de la sonda australiana Aquaspy, en su adecuación a las condiciones zonales. Un equipo de estas características ya funciona en el módulo de Manfredi y cumplirá con el trigo su segunda campaña.La sonda funciona con la tecnología de capacitancia y brinda información en tiempo real, cada 15 minutos. A través de un gráfico muestra la dinámica del agua en el perfil del suelo, cada 10 centímetros de profundidad (hasta 1,6 metro) durante todo el ciclo del cultivo, explicó Mariano Silvestro, de la empresa Tecnocampo. "Permite conocer qué está pasando bajo el suelo a nivel radicular, dándole al productor la posibilidad de adoptar determinadas estrategias de riego para distintos cultivos y situaciones. Hace más eficiente el recurso agua y asegura una situación de confort por parte del cultivo para que exprese su potencial", explicó el técnico. Toma de decisión. El pequeño equipo instalado en el lote mide, a intervalos determinados, si el cultivo consume agua o no, en cada horizonte de 10 centímetros de profundidad. La secuencia se grafica en un software a través de una pendiente que, al comienzo del cultivo, es suave (porque la demanda de agua es poca), pero que se va acentuando a medida de que se desarrolla el cultivo y se convierte en plana, ya sea al final del ciclo porque el cultivo llegó a su madurez o porque le faltó agua. "Estamos tratando de identificar dónde está el momento en el cual los cambios en la pendiente indiquen que el cultivo se está estresando. Con esta información, el productor podrá anticiparse con el riego a esta situación", comentó Martellotto. Para el diseño de una estrategia de riego, la información de la sonda se combina con mediciones gravimétricas efectuadas al inicio del cultivo. Si la muestra obtenida con el "barreno" precisa que el perfil tiene almacenados 150 milímetros al metro de profundidad (capacidad de campo para nuestro suelo) y la sonda marca, por ejemplo 80, el productor identifica ese nivel como su capacidad de campo. Mediciones gravimétricas posteriores y el uso de modelos, a medida que avanza el cultivo, comparadas con el monitoreo que aporta la sonda, permitirán validar el uso de estas nuevas tecnologías. Momento justo. Esa información le permitirá al productor diseñar su estrategia de riego y llegar con el recurso en el momento justo. A partir de saber cuánta agua consume por día se puede estimar para cuántos días alcanza la reserva en el perfil. Si, por ejemplo, el cultivo está en macollaje quizá se podría admitir que el agua útil descienda por debajo del 40 por ciento, porque por un estrés en esa etapa el cultivo no va a sufrir consecuencias. Diferente será la situación en floración, cuando un estrés hídrico afectará los rendimientos. La capacidad de reponer agua del equipo de riego también es determinante para ajustar el momento y la lámina a aplicar. Si es capaz de aportar 12 milímetros por día, puede que no sea preocupante para el productor que su nivel de agua útil descienda al 40 por ciento. Diferente es la situación si el equipo tiene que regar tres posiciones con el aporte de seis milímetros por día. Ahí va a requerir de más días para recomponer el perfil. Saber dónde se está parado, a partir de conocer cuál es la disponibilidad de agua que tiene el cultivo, permite ajustar la toma de decisiones. Ensayos de riego restringido muestran que con el ahorro de hasta 100 milímetros, realizados en los momentos adecuados, se obtiene un mejor resultado económico.

