La inteligencia artificial (IA) avanza a pasos agigantados en el sector agropecuario global con herramientas que modifican estructuralmente la cría de ganado y el procesamiento frigorífico. Desde collares satelitales que reemplazan el alambrado físico hasta aplicaciones que miden la calidad de los cortes, estas innovaciones apuntan a la automatización extrema en un sector que comenzó a ser mirado con buenos ojos ya desde hace más de un año por Silicon Valley.
Si bien varias de estas tecnologías comenzaron a aplicarse en 2025, los avances de los últimos meses son notables.
Collares inteligentes y alambrados virtuales
La startup tecnológica Halter desarrolló un sistema de collares para ganado bovino que funciona mediante GPS, sensores solares y algoritmos de IA. Estos dispositivos permiten crear corrales virtuales invisibles y guiar el movimiento de las vacas a través de vibraciones y estímulos sonoros.
El sistema se llama Cowgorithm.
La gestión integral del rebaño se realiza de manera remota a través de una aplicación móvil.
Esta tecnología elimina la necesidad de perros pastores, para algunos países, y reduce drásticamente la dependencia de los alambrados físicos tradicionales.
En una primera etapa de adaptación, los animales reciben un pulso eléctrico de baja energía, significativamente más débil que el de una valla o boyero eléctrico tradicional.
Este estímulo entrena al ganado para que aprenda a responder de manera automática a los avisos sonoros que emite el collar.

Una vez entrenado el rebaño, los ganaderos pueden delimitar las zonas de pastoreo desde su teléfono y programar las rutinas diarias.
Según estimaciones del sector, la sustitución de alambres representa un ahorro para el sector de hasta U$S 220 millones anuales en Estados Unidos. El dato también alarma a las empresas que fabrican alambres.
Además de la reducción de costos en infraestructura, el sistema permite a los productores ahorrar hasta 40 horas semanales de trabajo operativo por granja.

Este sistema monitoriza la digestión, los ciclos de fertilidad y los patrones de salud en tiempo real, las 24 horas del día, utilizando un sistema de aprendizaje automático entrenado con el comportamiento de cientos de miles de animales. La última ronda de financiación de Halter valoró la empresa en 1.000 millones de dólares.
Modelo de suscripción y control ambiental
El modelo de negocio introducido por esta tecnología replica los esquemas de suscripción propios de la industria del software. Los productores abonan una tarifa mensual de entre 5 y 8 dólares por animal para mantener activo el monitoreo.
El crecimiento de este formato atrajo a fondos de inversión de Silicon Valley, como Founders Fund de Peter Thiel. El interés de los capitales de riesgo elevó recientemente la valuación de la empresa a U$S 2.000 millones.

Actualmente, el fundador Craig Piggott logró que su tecnología sea utilizada en cerca de 650.000 vacas distribuidas en Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos. En Argentina algunos campos comenzaron a utilizarla también.
En países como Nueva Zelanda, la implementación de estos collares también asiste a los productores en el control del impacto ambiental. El sistema evita de manera automatizada que el ganado contamine cursos de agua protegidos, evadiendo así fuertes multas estatales.
Robótica y predicción en frigoríficos
En la etapa de procesamiento, grandes compañías como Cargill ya incorporaron sistemas de IA y brazos robóticos en 12 de sus plantas estadounidenses. Las máquinas automatizadas de corte de carnes logran procesar hasta 800 canales por hora.
Este nivel de automatización representa un aumento del 25% en la velocidad de las líneas frente al tradicional trabajo manual. Paralelamente, la implementación de cámaras inteligentes optimizó los cortes y aumentó el rendimiento de la canal hasta un 5%.

El software de visión artificial determina con un 95% de precisión el nivel de marmoleo y el destino comercial de cada pieza de carne. Este control milimétrico permite reducir en un 10% el desperdicio en las cintas de empaque.
En las granjas, el uso de biometría y motores predictivos, como el sistema Apollo de Agxio, logró disminuir un 30% los brotes de enfermedades. A nivel global, los analistas proyectan que la IA generará ahorros operativos por U$S 1.200 millones para el año 2028.
Calidad de la carne evaluada desde el celular
El salto tecnológico también alcanzó a la evaluación sensorial de los alimentos que llegan al consumidor final. Un equipo de investigadores de Brasil, Canadá y Estados Unidos diseñó un sistema de visión artificial para analizar la ternura de la carne.
El modelo, entrenado mediante redes neuronales, funciona procesando fotografías de cortes bovinos y porcinos tomadas con un smartphone convencional.
Con solo una foto vas a poder saber qué tan tierno es el corte que te da un carnicero. Las pruebas arrojaron una precisión del 76,5% en carne de res y un 81,5% en la de cerdo.

"Este tipo de proyectos permite trabajar en conjunto con otras áreas de especialización para poder poner al alcance de las personas tecnología que tenga un impacto en su vida diaria", expresó Dário Oliveira, investigador del proyecto.
Por su parte, el científico Guilherme Lobato Menezes agregó que estas predicciones "significan un gran avance ya que esta influye directamente en la jugosidad de la carne".