Granos en el colchón. Salvador Di Stefano: Es un error que los productores tengan U$S 40 mil millones en el campo
Para el analista económico, es tiempo de tomar decisiones de inversión, al tiempo que aseguró que no habrá una devaluación. Estuvo en Córdoba donde presentó su nuevo libro.
Cada vez que viene a Córdoba, su presencia no pasa inadvertida.
En la presentación de su nuevo libro, Cambia la música, ahora hay que cambiar el paso, el analista económico Salvador Di Stefano trazó una hoja de ruta para la economía de Milei, advirtiendo sobre la necesidad de abandonar la especulación devaluatoria y prepararse para una agricultura sin retenciones basada en la eficiencia y el costo de capital.
"Es un error que los productores tengan U$S 40 mil millones en el campo", aseveró Di Stefano durante su presentación en el Holiday Inn, objetando la decisión de muchos productores de no vender la cosecha a la espera de una devaluación que, según su análisis, no llegará.
Esta cifra representa el stock retenido en acopios y silobolsas: de los 51,5 millones de toneladas de soja producidas, solo se han vendido 12; en maíz, se liquidaron 22 de 68 millones, y en trigo 16 de 29,5 millones.

Para el analista, esta postura defensiva –heredada de décadas de desorden macroeconómico– es hoy un lastre en un esquema que prioriza el equilibrio fiscal y la no emisión de moneda. "Ahora hay que gestionar", enfatizó.
Para el analista, el escenario de tipo de cambio de los últimos días es parte de un fenómeno externo. Ante un auditorio colmado, enfatizó que la reciente volatilidad, que llevó al tipo de cambio de los 1.330 a niveles de 1.450 o 1.500 pesos, ha otorgado "muchísimo aire" al sector exportador.
Sin embargo, el verdadero disparador de las órdenes de venta en el agro no será solo la cotización del dólar, sino la llegada a precios nominales específicos en pesos.
Según el consultor, la clave reside en la psicología del productor argentino. "Al productor le gusta el número redondo", afirmó, explicando que cuando la soja alcance los 500.000 pesos por tonelada —lo que equivale a unos 15 millones de pesos por camión— las órdenes de venta se multiplicarán masivamente. Lo mismo ocurrirá con el maíz si logra superar la barrera de los 300.000 pesos por tonelada.
Este movimiento de granos es, para Di Stefano, el combustible necesario para que "se empiece a mover toda la Argentina" en el segundo semestre.
De la especulación a la gestión
Durante la presentación de su libro –de la que participó en un conversatorio con el propio Di Stefano el vicepresidente del Banco Central Vladimir Werning– el analista dividió el proceso de transformación nacional en dos grandes etapas.

La primera ola de reformas (2024-2026) que estuvo centrada en el ordenamiento de las cuentas públicas, pasando de un déficit de 26.000 millones de dólares a un superávit fiscal real. Durante este periodo, el Banco Central ha trabajado en "limpiar" su balance de deudas y pases, logrando reducir una inflación que superaba el 200% hacia niveles mucho más bajos con tendencia decreciente.
En este contexto, el consejo de Di Stefano para las empresas es pasar de "producir sin medir y comprar dólares" –la receta ganadora durante el kirchnerismo– a una lógica de eficiencia, productividad y rotación de pesos.
"Ahora tenés que medir, ahora tenés que trabajar, ahora tenés que saber cuánto te cuesta el capital", enfatizó. Para el analista, hoy es fundamental entender conceptos como el Wacc (costo de oportunidad del capital) y el ROI (resultado operativo sobre la inversión) para determinar si una empresa está realmente creando valor o simplemente "corriendo en una cinta, transpirando" sin generar riqueza genuina.
La segunda ola: una agricultura sin retenciones
Sin embargo, lo que más preocupa a Di Stefano es la falta de preparación para la segunda ola de reformas, prevista hacia el final del mandato actual (2027 en adelante), la cual implicará una baja sustancial en la presión fiscal y, fundamentalmente, la rebaja de las retenciones a la soja y el maíz.
En la presentación, que contó con la organización ejecutiva de Nilo Comunicación, SDS y con el apoyo de Estudio Echegaray Ferrer, el analista fue tajante: "Ninguno de los que está acá presente sabe trabajar sin retención porque hace 25 años que trabajamos con retenciones".
El fin de este tributo no solo mejorará la rentabilidad, sino que obligará a gestionar otra agricultura.
Sin el "lastre" de las retenciones, el mapa productivo se rediseñará: campos que hoy son ganaderos volverán a ser sojeros, la producción de soja se expandirá a zonas hoy marginales y la ganadería tendrá que volverse más eficiente, probablemente retornando al pastoreo al ser más caro el maíz como insumo.
Un nuevo país en el tablero geopolítico
Este cambio de paradigma empresarial se da en un marco donde Argentina ha dejado de depender exclusivamente del campo. Di Stefano destacó que la estructura económica del país ahora es un "Hércules" apoyado en cuatro motores: el agro, el petróleo y gas (Vaca Muerta), la minería (especialmente el cobre y litio) y la industria del conocimiento.
"Antes, si tenías una seca, te sacaban del poder. Hoy el ingreso de dólares lo hacen todos", explicó, mencionando cómo el sector energético sostuvo la economía cuando el campo decidió no vender en el primer semestre.

Además, subrayó que el alineamiento geopolítico con Estados Unidos y la aprobación del Rigi (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) están transformando a la Argentina en un polo de atracción de capitales extranjeros que buscan seguridad jurídica por 30 años. Esta alianza estratégica, según el autor, actúa como un "prestamista de última instancia" que brinda un respaldo inédito al país ante organismos internacionales y acreedores.
Para el analista, la estabilidad del segundo semestre, con una posible baja adicional de la inflación y tasas de interés competitivas, marcará el inicio de una era donde la supervivencia no dependerá del dólar, sino de la capacidad de adaptarse a una economía abierta, competitiva y, eventualmente, libre de impuestos a la exportación.



