Votos por un modelo exportador
Varias cadenas agroindustriales figuran como locomotoras de una expansión de las exportaciones y de la creación de empleos competitivos, en los lineamientos macro que presentó esta semana la Fundación Mediterránea. Carlos Petroli.
Si durante estos ocho años de gestión K, con formidable "viento de cola" internacional, la Argentina se encontró en problemas para consolidarse como seguro exportador de alimentos, tiene por delante la chance de ir por la revancha. Y cuando se menciona que hubo problemas, los números indican que el país retrocedió en el ranking de exportadores de carnes y de lácteos, dos ejemplos que contrastan con el discurso oficial de "agregar valor" a los granos. Hasta Uruguay, con un stock bovino y un territorio mucho menor, pasó a estar por encima como competidor en el mercado internacional de carnes.Pero los productores locales, también hay que advertirlo, le están encontrando la vuelta –y el interés económico– al agregado de valor en origen. Con estas estrategias ya han probado que consiguen mejorar sus márgenes de rentabilidad y diversificar riesgos. La inversión en ladrillos (inmuebles urbanos y departamentos), la renovación de maquinarias o la compra de tierras no es la única variante. Un solo ejemplo es oportuno: en los últimos años, en la zona núcleo agrícola, productores agropecuarios o grupos de ellos llevan instaladas unas 150 plantas de molienda o extrusado de soja para la elaboración de harinas proteicas (expeller). Son destinadas a la comercialización regional en granjas y feedlots .Según un relevamiento del Inta, esas instalaciones, de baja escala en su mayor parte, llegarán a 300 a fines del corriente año. Se trata de un primer escalón para el abordaje de emprendimientos más sofisticados y ambiciosos, como la producción de biocombustibles, o bien para invertir en granjas avícolas o porcinas como, de hecho, ya está ocurriendo.Los apuntes vienen a cuento del trabajo que presentó esta semana en Córdoba el Ieral de la Fundación Mediterránea, y que contó con el aporte de 28 economistas de diferentes regiones. En él aportan lineamientos para una estrategia de políticas macro hacia "una Argentina competitiva, productiva y federal" y se listan 17 cadenas competitivas que permitirían generar, hacia 2020, divisas adicionales por 32 mil millones de dólares y casi tres millones de nuevos puestos de trabajo. Aunque no se hace foco exclusivamente en la actual gestión económica del Gobierno nacional, entre los problemas de arrastre se cita un antecedente histórico: la "volatilidad de los modelos" aplicados en los últimos 40 años, incluido el actual.Tal "volatilidad modelo" alude a la oscilación entre una economía cerrada o abierta, o entre un modelo pro exportador versus otro anti exportador.En las últimas cuatro décadas se aplicaron modelos muy diferentes en cada período, se pasó varias veces de economía cerrada a abierta, y viceversa. Pero nunca se garantizó a largo plazo un modelo con sesgo exportador. Es la gran deuda pendiente de la economía argentina, advierten los economistas mediterráneos.En esas idas y vueltas, se perdieron posiciones con países que a comienzos del siglo 20 se ubicaban en una misma línea de largada. En la nómina figuran algunos de extra zona, como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y también vecinos de Latinoamérica (los casos de Brasil o Chile).Según el diagnóstico del Ieral, los países exitosos crecieron "hacia fuera", con alto crecimiento de exportaciones e inversiones. La Argentina, casi siempre, cuando intentó crecer "hacia adentro", terminó en una crisis externa. Será cuestión de tomar nota.

