Una mirada a 2020 para subirse al tren
En medio de la turbulencia social, el agro ratificó sus potencialidades. La Mesa de Enlace criticó las políticas que lo llevaron al estancamiento.
Como sucede en la escena política, las centrales rurales tomaron lista y quedaron conformes cuando a mediados de semana midieron la representatividad de sus interlocutores. En medio de la turbulencia social de los saqueos y levantamientos policiales por mejores salarios –y la conmemoración de los 30 años de democracia– la cúpula rural salió al ruedo para ratificar (con un trabajo encargado a Aacrea) el potencial y las energías contenidas del sector con vistas al cercano año 2020.Con sus indicadores, se buscó remarcar, una vez más y en el difícil entorno local, que este aparato productivo es parte de la solución y, a poco de que se le ofrezcan mejores reglas, estará dispuesto a subirse al tren que el mundo pone a disposición de los países productores de alimentos.En ese auditorio hicieron acto de presencia representantes de un amplio arco político, instituciones y representantes de organismos no gubernamentales, según se encargaron de difundir las cuatro centrales nacionales del agro. Las proyecciones sobre el futuro cercano y lo que puede aportar el complejo agroalimentario (llegar a los 150 millones de toneladas de granos en 2020; producir casi cuatro millones de toneladas de carne bovina, más de tres millones de toneladas de carne aviar y más de 18.000 millones de litros de leche) demandaron una primera estación en el contexto de la coyuntura y el pasado reciente.Así, se advirtió que en los últimos años se registró en las distintas producciones un proceso de estancamiento, motivado por una política económica que no reparó en la inflación y un incremento constante del gasto público, que llevó a la desaparición del superávit fiscal. Además de, claro está, políticas agropecuarias que tienen como características más salientes la alta presión tributaria, las distorsiones comerciales y el creciente deterioro en la competitividad. De continuar estas dificultades, el sueño de lograr el potencial no se verá cumplido, se enumeró.Un reflejo de ello –indicó la declaración de la Comisión de Enlace– es una disminución en la cantidad de productores, con un deterioro notable en las economías regionales y la consecuente desaparición de empresas agropecuarias.No fue este el único pronunciamiento de tono crítico, pese a que desde los ámbitos productivos se envían señales de compromiso con un mejor futuro en los destinos del país.Las "cadenas de valor", con las que el nuevo ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, prefiere tener alrededor de la mesa, emitieron un mensaje sin eufemismos en su encuentro de fin de año. Argentrigo, Asagir, Acsoja y Maizar reclamaron medidas y consideraron "indispensable que el sector público y el privado corrijan distorsiones en un camino pactado, sin demoras, sin pausas, con fechas ciertas, con compromiso y siempre en la seguridad de que esa mejora alcanzable terminará en mayor bienestar para todos".

