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Sin remedios para la "agflación"

En sus perspectivas económicas globales para este año y el próximo, el FMI alertó esta semana sobre tensiones inflacionarias en los países emergentes. Carlos Petroli.

28 de enero de 2011 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Sin remedios para la "agflación"

Los altos precios de las commodities caen como maná del cielo para la mayoría de los países agroexportadores. Fronteras adentro, sin embargo, han ido tomando la forma de un intrincado laberinto. Luego de una corta tregua, la que siguió al estallido de la burbuja financiera en los Estados Unidos a fines de 2008 (hace ya dos años y cuatro meses) los precios agrícolas rápidamente volvieron por más. Están de nuevo, hace meses,   por arriba de los promedios históricos, y con un perfil estructural de largo plazo que se consolida. La buena noticia para los productores de granos y alimentos en general, es también un dolor de cabeza para administradores públicos y consumidores. Lo acaban de ratificar esta semana los economistas del FMI. En sus perspectivas económicas globales para este año y el próximo, alertan sobre las tensiones inflacionarias derivadas de la suba de las materias primas (commodities en general; granos y petróleo, en particular).La "agflación" –término acuñado a principios de 2007 por analistas de Merrill Lynch para asociar a la agricultura con la inflación, debido a la suba de los granos– dio paso a diferentes intervenciones gubernamentales. Algunas transitorias y otras no tanto. A escala local, los ROE (permisos de exportación) y el teléfono de Guillermo Moreno ya son un clásico.Pero varios países agropecuarios, como Rusia y Ucrania en el este europeo, también apelaron al recurso de las retenciones y ejecutaron reservas de stocks, como lo hicieron hace poco con el trigo, debido al fracaso de la cosecha. Por las suyas, la Argentina se convirtió en el campeón mundial de estas medidas por el nivel de sus alícuotas, el freno rutinario de exportaciones, los cupos y los heterodoxos controles de precios.Las retenciones, como soporte del andamiaje fiscal, han sido un pilar clave de este modelo. Pero el esquema regulatorio hizo agua por otros costados: no suturó la suba de los alimentos; a la agflación –importada– se añadió la inflación bien autóctona, se desembolsaron millones en subsidios cruzados, y empezaron a aparecer los agujeros productivos.Un ejemplo poco conocido: las altas retenciones afectaron la competitividad y relegaron al país como exportador líder en girasol. Otras referencias más mediáticas están en la carne, el sector lácteo (ver informe página 4), y el complejo cerealero (trigo+maíz), foco de la controversia de hoy entre los productores y el Gobierno.Si bien en la reunión del pasado martes la cúpula rural resolvió bajar los decibeles y evitar una nueva escalada gremial (declinó poner fecha a otro paro y, mientras tanto, hará un monitoreo diario del mercado de trigo), desde la vereda oficial la movida fue por demás polémica. La indicación del ministro Julián Domínguez para que las empresas molineras adquieran 500 mil toneladas de trigo a AFA (el grupo cooperativo ligado a la Federación Agraria) agregó más turbulencia y desconcierto dentro de la cadena comercial. Las soluciones de fondo todavía están en la lista de espera.