Ser sustentables, misión colectiva
Foro de Syngenta: las empresas, el Estado, clientes y consumidores, llamados a interactuar y compartir valores. Enviado especial.
Andrés Ferreras, enviado especial. La sustentabilidad es un concepto que originalmente se pensaba en términos ecológicos. Pero se fue ampliando y se volvió más abarcativo, comprendiendo lo económico, social y político. Esto obliga a poner valores en común entre empresas, Estado y sociedad, sector en el que se ubican los clientes y consumidores, pero también los productores. Establecer alianzas entre sectores con opiniones diferentes, pero con un objetivo común, fue uno de los desafíos volcados en el tercer Foro para el Futuro de la Agricultura, que se realizó en Puerto Madero, Buenos Aires, organizado por la empresa Syngenta."Las alianzas sólo serán sostenibles si los protagonistas acordamos compartir valores con nuestros clientes y otras empresas. El productor es el centro de atención, porque tiene una tarea cada vez más difícil de abordar. La crisis globalizada los pone ante el desafío de una forzosa gestión ambiental, ya que los compradores exigen cada vez más un proceso sustentable en la elaboración de productos". Una de las primeras definiciones correspondió a Antonio Aracre, presidente de Syngenta para Latinoamérica Sur.Para el directivo, no hay empresa posible si no incorpora el concepto de sustentabilidad inserto en la diversidad. Pero además la empresa, para ser exitosa, debe ser parte de una sociedad exitosa. "No se puede trabajar solo. Hay que hacer alianzas. Entre lo público y lo privado es fundamental, pero lo privado-privado también", señaló. –¿Cómo se logra articular? –Debemos demostrar la voluntad concreta y honesta. No sólo retórica. Exige de la oportunidad para la empresa que quiere entablar un diálogo con lo público. Tuvimos la suerte de tener este diálogo en varias oportunidades con la Presidenta de la Nación, ministros, secretarios y organismos no gubernamentales. –¿De qué manera se da ese diálogo? –Sorpresivamente, en la Argentina la predisposición ha sido estupenda. Hemos decidido inversiones y dentro del Gobierno encontramos una receptividad impresionante. Es bueno para quitar palos de la rueda que a veces se generan sin intencionalidad, sino por la propia burocracia de los estados. –¿Cómo les va en la implementación de biotecnologías? –El país está considerado uno de los adoptadores tempranos de biotecnología en el mundo. Este Gobierno ha sido muy eficiente. Permitió al productor contar con herramientas valiosas para incrementar su productividad. En otros países tienen que esperar cinco o 10 años más para contar con la misma tecnología. El problema es la asincronía que se da en el mundo. En la medida que Argentina adopta nueva tecnología, pero los países importadores de alimentos no sincronizan las aprobaciones, redunda en complicaciones burocráticas. Los que se quejan de amenazas a la seguridad alimentaria deben comprender que en la medida que no aceleren la sincronía de sus agencias reguladoras, y no lo hagan basado en la ciencia, sino en la política, estarán menguando posibilidades de contribuir a mejorar la seguridad alimentaria. –¿Qué forma toma esa alianza entre empresa y productor? –Nuestro corazón de negocio es la tecnología. Le garantiza al productor una mejora continua de su productividad, que es su fuente de ingresos más importante. Y le asegura una sustentabilidad, ya que estas tecnologías son cada vez más amigables con el medio ambiente. También lanzamos programas de capacitación y certificación de productores, para que puedan demostrar con protocolos que su producción es sustentable.Antonio Aracre relata que en Syngenta se sienten "bastante contentos" con que se debata en el Congreso una nueva ley de semillas. "Por lo que conocemos del proyecto, creemos que se inserta en un camino de mejora en el reconocimiento a la propiedad intelectual y retribución a la inversión en investigación. No será perfecto, pero lo más importante, más que aprobar la ley, será ponerla en vigencia. En Argentina hay muy buenas leyes que no se aplican por falta de recursos. Hay que poner recursos y voluntad política", definió.Dijo en este sentido que debe jugarse una doble vía: las empresas tienen que demostrar que realmente generan innovación, aportan valor en esos desarrollos. Pero si lo hacen, ese reconocimiento a través de la patente debe producirse de forma más acelerada. "Tenemos la promesa del Ministerio de Agricultura de que pronto se dará un debate parlamentario que ponga de manifiesto conceptos que hacen a la vieja ley de semillas pensada para una agricultura de 100 años atrás", señaló Aracre.Entiende que hoy la práctica es completamente distinta, requiere de una actualización de la norma para que los productores puedan seguir adoptando los desarrollos tecnológicos en semillas, pero remarcó que debe existir el incentivo adecuado para quienes investigan y obtienen estas tecnologías.
Hora de alianzas
A la hora de mencionar ejemplos de colaboración, Enrique Duahu, presidente de Administración Duahu, se refirió a la alianza entre un grupo de grandes productores de soja y unos 800 pequeños agricultores que pudieron lograr mayor inclusión social a partir del apoyo de los primeros. Esta y otras iniciativas no se conocen porque el agro comunica sus acciones hacia adentro del sector y no en su entorno. “Hay que salir a la sociedad”, sostuvo.
La inversión en Córdoba, todavía sin fecha
Semillero. Syngenta mantiene en pie la anunciada inversión de 400 millones de pesos en Villa María para una planta de producción de semillas de maíz y girasol, que luego se ampliará a investigaciones en genética, química y biotecnología.
Opciones. "Seguimos avanzando y conversando. Es una de las posibilidades. Hay muchos factores que intervienen. Por suerte encontramos mucha receptividad en las autoridades para ayudarnos en una potencial instalación en ese lugar", declaró Antonio Aracre. El anuncio junto a ministros del Gobierno nacional fue en julio, pero el empresario no precisó plazos para concretar la inversión. "No podemos confirmarlo.
Quisiéramos que fuera mañana, pero no depende de nosotros”, dijo a este diario. La de Villa María sigue siendo la opción más firme, pero no es la única. En total, la empresa tiene previsto desembolsar 800 millones de pesos en diferentes puntos del país.

