Retenciones y patas cortas
Las alícuotas diferenciadas que tienen las carnes vacuna, aviar y porcina penalizan en magnitud a la primera.
–¿Qué me dice, estimado don Tecno, de lo que plantean los procesadores avícolas, exportadores y engordadores de carnes varias sobre cómo les afectaría una baja en las retenciones de los granos?
–Vea, mi querido don Produ, yo le voy a arrimar algunos datos más bien técnicos que encontré en el último informe de coyuntura del Ieral, del economista Juan Manuel Garzón. Justamente, uno de los puntos se refiere a la distorsión actual de los derechos de exportación sobre las carnes y lácteos.
–Soy todo oídos, mi amigo...
–Le explico: hoy existe un esquema de alícuotas diferenciadas entre productos sustitutos. La carne bovina se encuentra más penalizada que las carnes aviar y porcina, un trato que se hace más adverso si se consideran además los reintegros de exportación. La carne bovina paga el 15 por ciento de retenciones y no tiene reintegro. En cambio, las carnes aviar y porcina pagan el cinco por ciento de derechos y, por añadidura, tienen reintegros de entre el 2,7 y el cinco por ciento. Estas alícuotas diferenciadas, que a priori parecerían pensadas para favorecer a las carnes porcina y aviar, terminan perjudicando a estas últimas en el mercado interno, dice Garzón.
–La culpa no es del chancho, mi amigo...
–En este caso, los patitas cortas pierden: un derecho de exportación mayor en la carne bovina hace que ésta tenga un precio relativo menor en el mercado interno respecto del que tendría y, por lo tanto, hace que la inserción de las otras dos carnes en el mercado local sea más difícil.
–A esta altura, recordemos que ya le eliminaron las retenciones a los lácteos.
–Así es, compañero. Garzón observa que si bien no son sustitutos de las carnes, pero sí productos finales que integran la canasta alimenticia, no están gravados y cuentan con un pequeño reintegro a la exportación, de entre el uno y el dos por ciento. En términos de preservar la eficiencia recomienda que las carnes y los productos pecuarios tengan un tratamiento impositivo parejo, o al menos no tan desparejo. Si se deseara promover la exportación de algunas carnes respecto de otras, bastaría probablemente con los reintegros de exportación y alguna otra medida de política tendiente a bajar los costos de acceso a los mercados internacionales.

