Maíz, eslabones y promesas
–Para su conocimiento, compañero don Productivo, le voy a acercar un dato que le puede ser útil en estos tiempos de inversiones en plantas de etanol y también de bastante debate sobre el maíz y de sus valores agregados: los economistas del Ieral-Fundación Mediterránea Juan Manuel Garzón y Valentina Rossetti acaban de entregar un trabajo con información actualizada sobre esta cadena que ofrece tantos eslabones como promesas. –Vaya entonces al grano, camarada, que lo escucho con atención.–En la publicación, titulada "Actualidad y desafíos en la cadena del maíz y sus derivados industriales" se presentan números actualizados de su desempeño y se discuten políticas públicas que se consideran necesarias para el desarrollo futuro de la producción y las exportaciones de este importante complejo productivo. –Sería bueno, tal vez, que el trabajo llegue a manos de los nuevos ministros y funcionarios de la Presidenta para que le peguen un vistazo.–Coincido con usted, dado que las inversiones que se ponen en juego son importantes y al país le conviene tener un plan A, un plan B y hasta un plan C, si tenemos en cuenta lo que sucedió con la industria del biodiésel, sin un horizonte claro después de quedar expuesta a cambios bruscos en las reglas de juego y al cepo de las importaciones europeas.–¿Y me puede comentar algunos puntos del trabajo de los muchachos mediterráneos?–Cuente con este humilde servidor: el trabajo aborda varios flancos; en el caso de la industria del etanol a base de maíz se advierte que su mercado principal es el interno. Existe un marco legal que exige cortar las naftas con un cinco por ciento de etanol, pero hasta el momento este mandato no se ha logrado cumplir. Más aún, con las inversiones en marcha y la producción esperada, el corte deberá ampliarse al 10 por ciento el año que viene. Otros países, caso Brasil, cuentan hoy con mezclas que incorporan mayores porcentajes de etanol a las naftas (25 por ciento) lo que indica que no existen en principio restricciones técnicas importantes para seguir profundizando la participación de este biocombustible en el país. Ni qué hablar si miramos las divisas que salen por importaciones.

