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El veranito de los tamberos

Varios piensan que el mejor escenario que tiene la lechería debe ser aprovechado para aprovechar esa actividad "sin distorsiones".

30 de abril de 2010 a las 12:03 a. m.
El veranito de los tamberos

-Usted, mi amigo don Productivo, que estuvo esta semana merodeando por el corrillo lechero de la casa de Gobierno en Córdoba, donde se hizo la presentación de la Mercoláctea, qué escuchó ahora que se recuperaron los precios, que se apagó la sequía y que se hizo el doble de reservas en los campos...

-Pare la mano con tanta euforia, compañero don Tecno. Cualquiera diría que los tambos están navegando en la abundancia. Es cierto que se ve otra perspectiva, pero lo que hay que lograr es que esto no sea un veranito y diseñar políticas previsibles, sustentables y efectivas en el largo plazo.

-Está bien, yo le di pie para que me cuente algo de lo que usted palpó en el ambiente, pero no que me hable de milagros...

-No le voy a hablar de milagros, téngalo por seguro, pero sí de algunos deberes que quedaron pendientes después de tanto intervencionismo de precios, cartelización de la demanda, concentración de la producción en menos tambos.

-¿Usted de verdad cree que soplarán mejores vientos y que aprovecharemos de los errores recientes y no tan recientes?

-Fíjese: la gente de la Rural de San Francisco, zona lechera si las hay, escuchó con agrado al ministro Gutiérrez cuando se refirió a que era falsa la antinomia entre mercado interno y externo, que los principales países lecheros se manejan con un plan estratégico, pero que éste no significa un intervencionismo que termina distorsionando los mercados.

-¿Algo de esto, tal vez, pasó en la Argentina...?

-Por algo se empieza, mi amigo. Ahora que las cosas están algo mejor que en 2009 no está mal volver a pensar de manera no tan cortoplacista. Le doy la derecha al ministro cuando dice que es necesario trabajar en un plan estratégico para aprovechar esta nueva oportunidad, como no se hizo en 2007, cuando se impusieron políticas equivocadas y no se aplicaron herramientas que después, cuando vino la crisis, ésta golpeó más fuerte por no contar con ellas. Como dice un tambero, más que un veranito hay que armar una escalera para subir.