Temas del día:

Al Gobierno le importa un pepino

La crisis del pepino español demuestra lo fácil que es perder un mercado. Argentina se da el lujo de retirarse del abastecimiento de carne, trigo y maíz. Alejandro Rollán.

10 de junio de 2011 a las 12:02 a. m.
Al Gobierno le importa un pepino

La competitividad y sensibilidad que hoy caracterizan al comercio mundial hacen que, para un proveedor de alimentos, sea cada vez más difícil conquistar un mercado y más fácil perderlo. Lo que ocurrió con los pepinos españoles dentro de la Unión Europea (UE), acusados injustamente de portar una bacteria ( Escherichia coli ) que mató a 22 personas, es un claro ejemplo de que, ante la menor sospecha, los importadores deciden terminar con los pedidos. La crisis de los pepinos en España, el principal proveedor de la hortaliza en Europa, genera a los productores de Almería y Málaga pérdidas por más de 150 millones de euros semanales. Ya se habla de que Francia, Marruecos y Turquía ocuparán el lugar comercial dejado por el alimento español.En Argentina, la carne, el maíz y el trigo saben desde hace algún tiempo lo que significa estar postergados en el comercio internacional. Pero no precisamente por decisión de los compradores, sino por resolución del Gobierno nacional. Por la intervención que hoy pesa sobre el mercado doméstico de maíz, los productores pierden de cobrar 50 dólares por tonelada; esto es por la falta de competencia entre el consumo interno y los exportadores.Hasta que la Secretaría de Comercio Interior decidió en 2007 comenzar a meter la mano, primero con el cierre de las exportaciones y luego con la vigencia de los registros de exportación (ROE), los productores llegaron a cobrar hasta cinco dólares por encima de lo que podía pagar la exportación. No era porque los compradores fueran buenos o les gustara perder plata, sino que la competencia por conseguir el grano les hacía pagar un mejor precio. En la actualidad, con una demanda mundial de maíz que crece a un ritmo de 14 millones de toneladas por año, el cereal argentino corre riesgo de perder presencia en el mercado mundial.Con el trigo, sucede algo similar. Su venta al exterior está regulada y el precio interno sufre por la falta de competencia entre los exportadores y los molinos. El titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, se preguntó cómo es que no se puede exportar la producción remanente del cereal, que no va a consumir la demanda interna. A punto de comenzar la nueva campaña del cereal, hay un 40 por ciento del trigo de la cosecha pasada sin vender, según denunció la Mesa de Enlace en el Congreso Nacional, donde pidió poner fin con las intervenciones comerciales.La carne también sufre por su destierro del comercio internacional. No porque sus compradores se lo hayan impuesto; todo lo contrario: ella se alejó de sus clientes, obligada por la política oficial. Mientras tanto, otros vendedores sacaron ventaja y se quedaron con mercados que históricamente fueron abastecidos por los cortes argentinos. En 1995, el Mercosur exportaba un millón de toneladas y Argentina comandaba los envíos, con 57 por ciento del total. Hoy, el bloque comercial multiplicó por tres aquel volumen y la participación argentina cayó al 11 por ciento. Comparte con Paraguay el último lugar entre los vendedores regionales, por debajo de Brasil y Uruguay.En valores absolutos, los embarques actuales desde Argentina son similares a los de 16 años atrás. El camino elegido fue diferente. Algunos optaron por la exportación y se convirtieron en abastecedores competitivos; otros, como Argentina, prefirieron retirarse del escenario internacional, adonde muchos aseguran que va a costar trabajo volver como proveedor confiable.