Una tecnología que requiere un manejo eficiente
Los ajustes en la confección de forraje reducen pérdidas y mejoran la productividad.
Con tres millones de hectáreas de alfalfas puras y consociadas sembradas en el país, la obtención de una reserva de calidad sigue siendo materia pendiente. "Hay que cortarla (a la alfalfa) con un sistema de cuchillas cortas, con plataforma flotante y con acondicionador. Hilerarla en condiciones ideales mejora entre 24 a 36 horas la velocidad de confección", recomienda Mario Bragachini. Según el técnico, que será uno de los conferencistas en la Jornada Nacional de Forrajes Conservados, que se realizará entre el 9 y 10 de abril en Manfredi, con ese manejo de la alfalfa se reducen las pérdidas por proteína y se ofrece una mejor calidad por mayor cantidad de hojas. La incorporación de los mixers, tanto verticales como horizontes, contribuyen a mejorar la calidad de la dieta en la que interviene la alfalfa. Los sistemas de alta producción son los que mejoran la conversión y para ellos requieren de fibra más larga para hacer más eficiente la actividad ruminal. Y esto lo aporta el mixers. En el módulo de producción de leche del Inta Manfredi, la recría de las vaquillonas de reposición se hace con una dieta en la que intervienen la alfalfa y el silaje. "La alfalfa es una fuente de proteína", justificó De León, quien también disertará en la Jornada Nacional. Los productores que se acerquen entre el 9 y el 10 de abril al Inta Manfredi podrán evaluar in situ cuatro grupos de híbridos de sorgo, y referenciarlos con testigos de maíz. En las parcelas para picado hay materiales graníferos, doble propósito, sileros y forrajeros. Si bien es un paso más dentro del proceso de confección de forraje, el momento del picado sigue siendo clave. Los especialistas aseguran que adelantar la tarea una semana puede provocar una reducción en la concentración de almidón, que se traduce en una pérdida energética similar a la producción de por lo menos 160 kilos de carne por hectárea.

