Más granos para cambiar el tractor
Hoy se necesitaría un 33 por ciento más de soja que en 2008 para renovar la maquinaria.
–Paso a paso, como decía el técnico de fútbol que quería sacar campeón a Racing, los precios de los combustibles y también de las maquinarias, mi estimado don Productivo, fueron acomodándole el cuerpo a la inflación. Y si los economistas hablan de competitividad y de la paridad del dólar, en el campo esa cuenta la hacemos más fácil, comparando cuánta producción nos hace falta para poner 200 litros de gasoil en el tanque de la chacra o para renovar los fierros.
–Si el río suena, agua trae, mi amigo don Tecno. Así que vaya soltando la lengua mientras yo preparo los amargos.
–Le estuve echando el ojo a un informe que hizo el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba y ahí se ve claramente el fenómeno que inquieta a los chacareros: menos mal que este año hubo cosecha, porque se necesitan más granos para renovar el tractor. Mientras en el último par de año se requerían unos 1.500 quintales de soja para traerse la nueva máquina a la chacra, ahora ya no la conseguiríamos por menos de dos mil quintales, es decir un 33 por ciento más.
–¿Y qué otros números aparecen en esa cuenta?
–También comparan la relación maíz/tractor. La mejor se contabilizó en julio de 2008, en pleno boom de precios internacionales, con unos 2.300 quintales. Pero a junio de 2010 se necesitarían casi 3.500 quintales del dorado grano, un 52 por ciento más, para cubrir la inversión. Si hubiera que encontrar una buena, esa relación se mantuvo constante y no empeoró entre mediados de 2009 y mediados de este año.
–¿Y con el combustible, cómo andamos?
–Los precios relativos del gasoil están en el nivel más desfavorable de la década, a valor producto. En el caso del maíz ya se están necesitando unos ocho quintales cada 100 litros y si la relación la hacemos con soja está en el filo o por encima de los cuatro quintales.
–Con todo esto, mi amigo, la conclusión es una sola: hay pérdida de poder adquisitivo de los productores, lo que supone un incremento de los riesgos que habrá que administrar debidamente.
–Seguro; además si hablamos de reponer bienes de capital o maquinaria, si bien el volumen de la cosecha de este año permitió salir del pozo en el que habían caído las ventas el año pasado, está claro que nadie tirará manteca al techo y las operaciones no recuperarán los niveles de 2007 o de 2008.

