La mancha ojo de rana dejó la marca
La enfermedad causó pérdidas de hasta 60% en los rendimientos esperados. Aconsejan un mayor monitoreo.
El panorama sanitario de la soja en el país ha cambiado en los últimos años. Pasó de ser un cultivo prácticamente libre de enfermedades a la situación actual, en la que se consideran a las patologías como responsables de severas reducciones en el rendimiento y la calidad, con el consecuente impacto negativo en la producción y rentabilidad del cultivo.
El diagnóstico fue trazado por especialistas de todo el país que se reunieron el viernes pasado en el Inta Marcos Juárez, en una jornada para evaluar el comportamiento sanitario del cultivo de la oleaginosa durante la última campaña.
La preocupación sobre el tema, debido a la prevalencia de enfermedades en el fin de ciclo productivo -principalmente mancha ojo de rana- motivó a una concurrencia de alrededor de 300 profesionales de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
El programa de la jornada tuvo como disertantes a especialistas del Inta, de la Universidad Nacional del Litoral, del Ministerio de Agricultura y de la estación experimental Obispo Colombres (Tucumán). El objetivo era analizar la situación provocada por los ataques y evaluar las principales decisiones de manejo para la campaña 2010/11.
El monitoreo, clave. "Si el diagnóstico de la enfermedad no es el correcto, el manejo tampoco lo va a ser", aseguró Antonio Ivancovich, especialista del Inta Pergamino, en relación a la detección de mancha ojo de rana (MOR).
Advirtió que es necesario identificar las diferencias entre esta patología y la mancha marrón, y en la forma del monitoreo para no incurrir en errores. Indicó que a muchos productores "se les escapó" la enfermedad por hacer monitoreos semanales (como se hace para mancha Marrón), cuando lo recomendable son observaciones ca tres días como máximo.
"Además de MOR, para nuestra zona la mancha marrón es muy importante, como también el tizón de la hoja. Para todas básicamente el manejo se debe hacer con fungicidas", agregó Ivancovich.
Destacó que, de todos modos, la MOR tiene además la posibilidad de ser manejada a través de la resistencia genética, lo cual da cierto optimismo para combatir el problema. En la medida de que los semilleros incorporen la resistencia, el problema se va a superar en el corto o mediano plazo.
"Mancha ojo de rana es un hongo que lo venimos viendo ya desde hace dos campañas. Pero este año con muchísima mayor prevalencia, incidencia y severidad que en la anterior cosecha, con el agravante que las afecciones comenzaron en estados vegetativos", apuntó Silvia Distéfano, del Inta Marcos Juárez en referencia al progreso e importancia adquirida por esta enfermedad. Según Distéfano, la severidad en los ataques se debió a una combinación de factores, fundamentalmente la gran cantidad de rastrojos infectados de la campaña anterior, la gran cantidad de cultivares susceptibles sembrados en la zona y óptimas condiciones predisponentes para su aparición (temperaturas elevadas, precipitaciones frecuentes y elevadas horas de rocío). Estas condiciones continuaron en los estadios reproductivos tempranos, comenzando a observarse severidades en hojas que superaban el 50 por ciento detectado en la campaña anterior. Esto motivó la incorporación de un nuevo grado en la escala de severidad que en el ciclo 2008/09 se había diseñado para clasificar cultivares de los grupos de madurez dos al siete, según su respuesta a MOR. El grado seis implica ciento por ciento de incidencia y más del 50 por ciento del área foliar afectada con más de seis manchas por centímetro cuadrado. Las pérdidas en algunos lotes representaron 60 por ciento de rendimiento.
Distéfano recomendó comenzar con el monitoreo de los lotes desde bien temprano, para detectar la aparición de la enfermedad. "Ya se sabe que el control químico funciona y tomar a tiempo la decisión de aplicar quizás sea la principal receta para la próxima campaña, ya que es escasa la oferta de variedades con resistencia a la enfermedad en grupos de madurez cortos que se siembran en la zona", concluyó.
Por su parte, Margarita Sillón, de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), informó que a partir de febrero y marzo se registró un gran número de casos de MOR y roya de la soja. Coincidió con Ivancovich en que la MOR fue "subestimada". No obstante, agregó que hay entre un 10 y 14 por ciento de problemas referidos a podredumbre de raíz y tallo que no se debería desatender, algunos casos de cancro en el centro de la provincia, y también bastante muerte súbita en especial en cultivos que tuvieron algún tipo de estrés hídrico y térmico. Además de registrarse un problema emergente en nemátodos que hay que tener en cuenta y sobre el cual está trabajando la UNL. Se trata de un proyecto de investigación que relaciona la interacción que puede haber entre los nemátodos y los patógenos de suelo, que son los que generalmente preocupan a nivel regional.
Victoria González de la EEA Obispo Colombres, comentó que la mancha ojo de rana muestra en la zona un comportamiento errático en las últimas 10 campañas. Este año sólo hubo cultivares susceptibles en Burruyacú (Tucumán) y Las Lajitas (Salta).

