En el combate de las malezas, lo importante es el tamaño
Aconsejan el control desde el barbecho. Alerta por resistencias.
La mayor presión de población que están mostrando los lotes y la resistencia a los herbicidas que exhiben algunos biotipos, obligan a replantear la estrategia en el control de malezas.
Ya no basta con estar atentos a su aparición en competencia con los cultivos; ahora la necesidad obliga a poner el foco en el barbecho.
Experiencias en campos de Salta demuestran que la demora en el control de Conyza , una maleza otoño invernal, ha obligado a tratamientos más prolongados. "Lo mejor es atacarla cuando está en una etapa inicial. Por eso la importancia de los monitoreos a campo durante el barbecho", explicó Daniel Tuesca, de la cátedra de malezas de la Facultad de Ciencias Agrarias de Rosario. "Lotes infectados que, en julio, con la planta en estado de roseta, requerían tres litros de glifosato para obtener un control del 90 por ciento, en octubre, con la misma dosis, el control baja a 40 por ciento", comparó el especialista.
La conyza es una maleza que está presente en Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. Se trata de una especie anual que se multiplica por semillas, las cuales germinan principalmente en otoño e invierno. Su ciclo concluye en los meses de primavera-verano.
"Si tenemos en cuenta que en otras partes del mundo existen biotipos de esta especie resistentes al glifosato, acá se está analizando la posibilidad de que biotipos locales hayan desarrollado resistencia a su principio activo", advirtió Tuesca.
Una de las medidas para prevenir la resistencia de las malezas al glifosato es diversificar su combate con el uso de otros herbicidas.
"Si bien es imposible pensar en una restricción total del glifosato, tampoco podrá ser utilizado para controlar todo el espectro de malezas. Sí es útil en un empleo racional", destacó el técnico.
En la zona núcleo de producción, donde el glifosato representa el 92 por ciento del total de los herbicidas, el uso de este principio activo es el principal factor de presión de selección en las malezas. En las últimas tres campañas en el país se vendieron más de 600 millones de litros de glifosato.
Materiales con genes apilados, nuevas formulaciones, posicionamiento de viejos herbicidas pueden contribuir a reducir la presión de selección de las malezas.
Para Tuesca, las alternativas de usar graminicidas para el control del sorgo de alepo no es sustentable a largo plazo. Se corre el riesgo de que la maleza adquiera con el tiempo resistencia al graminicida, al igual que lo hizo con el herbicida.

