El trigo muestra números ajustados
En el sudeste ofrece un margen 12% mayor al del año pasado. Sin embargo, la inflación acumulada es del 13%.
Sin llegar a ser una panacea, el trigo encara con mejor color la campaña 2010/11 en la zona núcleo de la provincia. Sin embargo, la ecuación económica sigue siendo ajustada.
Luego de dos campañas para el olvido en las que se conjugaron en el país la falta de condiciones agronómicas, la intervención oficial en los mercados y la excesiva oferta mundial, el cereal está parado en el umbral de una nueva siembra con mejores expectativas, al menos en cuanto a precio. “El escenario es levemente mejor con una cotización esperada superior a la del ciclo anterior. Siempre que no surjan nuevas distorsiones en el mercado”, sostiene Carlos Ghida Daza, del Grupo de Economía del Inta Marcos Juárez.
A través del análisis económico del cultivo para la próxima cosecha, el técnico concluye que el trigo en el sudeste de la provincia se sigue presentando como una alternativa eficiente desde el punto de vista económico y financiero, debido a su bajo costo y al aporte de ingresos que realiza en un momento crítico del ciclo. El interés por el cultivo está. Quedó demostrado la semana pasada en la experimental de Marcos Juárez, donde 180 profesionales asistieron a una jornada de actualización en el grano de invierno.
Datos que suman. A pesar de la compleja situación de arrastre, las adecuadas condiciones actuales de humedad, los pronósticos futuros con respecto al clima y los mercados permiten augurar una leve mejora en el margen del cultivo. El escenario previo permite estimar una recuperación en la superficie sembrada, luego de que en la última campaña el área implantada se ubicara en tres millones de hectáreas y se convirtiera en la más baja de los últimos 29 años. "La producción, sin embargo, no descendió tanto como podía esperarse, debido a la mejora del rendimiento que llegó a 27 quintales por hectárea de promedio, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y que se acercó al promedio histórico", sostiene Daza.
Un indicador que muestra que, a pesar de la incertidumbre comercial que generó el cultivo, se sigue incorporando tecnología.
Según cálculos privados, la nueva área triguera rondaría los 4,2 millones de hectáreas y la producción treparía por encima de 12 millones de toneladas.
Mejores números. Si se comparan los resultados económicos de las últimas 10 campañas, a partir de considerar los rendimientos en el sudeste de Córdoba en cada período y los precios del cereal en cada diciembre del decenio, se observa que en la última campaña hubo una recuperación.
“Es debido a la mejora en productividad que permitió obtener resultados superiores a los deprimidos valores del ciclo anterior”, sostiene el informe elaborado por Daza.
Para la presente campaña, los números son alentadores. Al momento de cotejar los resultados de cultivos en la zona núcleo de la provincia y su situación actual, a partir de los precios esperados respecto a la existente n el ciclo anterior, la ecuación económica final muestra leves mejoras en los cereales. La razón es una recuperación del 7,3 por ciento en los precios esperados: 54,4 pesos por quintal en marzo, contra 50,70 pesos de 12 meses atrás. Para el cálculo de la rentabilidad se tuvo en cuenta rendimientos promedios de 28 quintales por hectárea para el trigo; 27,3 por ciento para la soja de segunda; 92 quintales para el maíz y 36 quintales para la soja de segunda.
¿Alquiler o campo propio? Si la decisión es hacer trigo en campo propio, el margen bruto por hectárea muestra una variación positiva del 12,2 por ciento respecto del año pasado.
De 481 pesos por hectárea en marzo de 2009 crece a 540 pesos en marzo de este año.
“De todos modos, si consideramos que el índice de inflación mayorista en el período (IPIM) se incrementó un 13 por ciento en términos reales, los valores han bajado levemente”, advierte el técnico.
Si la situación se traslada a campos alquilados, la magnitud del margen se reduce. En lotes arrendados, el cereal sólo ofrece algo de seguridad en combinación con la soja.
“Se debería considerar la opción de trigo/soja de segunda que tiene un margen bruto de 1.647 pesos por hectárea, por lo que descontando el alquiler de 18 quintales por hectárea de soja dará un resultado todavía positivo de 250 pesos por hectárea”, afirmó Daza. Por su gran volatilidad ante los cambios de precios o en los rendimientos esperados, el técnico remarcó que la opción del trigo es en campo propio.
Paquete más barato. Dentro del paquete de insumo, el costo de las labores exhibe un incremento en los últimos 12 meses del 8,8 por ciento, por debajo de la inflación mayorista.
Los precios del resto de los insumos bajaron, en su conjunto, 2,2 por ciento al estar relacionados con la cotización del dólar que se mantuvo en relativa estabilidad, según lo reflejado en el informe económico. La baja está dada en algunos herbicidas y fertilizantes. “Es por ello que el costo directo total no se incrementó en términos reales y permitió leves subas esperadas en el margen de cereal”, manifestó Daza.
Seguridad. Más allá de las cifras, la recomendación para el productor triguero es fijar un precio a cosecha ( forward) o tomar un Put (opción de venta) para un porcentaje de la producción. Las coberturas le permitirán cubrirse de los riesgos bajistas.Más allá de lo ajustado de los números del cereal, la rotación trigo /soja de segunda muestra valores competitivos respecto a la soja como único cultivo. A su vez, el maíz también deja ver una mejora en sus resultados, según los números referenciados en el informe.
Con el objeto de considerar la influencia de factores de mediano plazo, Daza incluyó en el análisis económico el cálculo de balance neto de nutrientes.
Allí se destaca la competitividad del maíz, con un margen por hectárea de 1.117,2 pesos y la del trigo en secuencia con la soja de segunda, con un resultado de 1.030,6 pesos por hectárea.

