Revelación. El girasol, la estrella del agro en Argentina

Lo afirmó el titular de la industria aceitera, Gustavo Idígoras. En el sector valoran el desempeño comercial del grano, que gana en competitividad respecto a la soja.

17 de abril de 2026 a las 08:18 a. m.
El girasol, la estrella del agro en Argentina
FLORECE. El girasol acumula volumen y buenos precios en la actual campaña.

Mientras la soja sigue condenada con su salvavidas de plomo, a partir de las retenciones del 24% para el poroto de soja y 22,5% para el aceite y la harina, hay otra oleaginosa que disfruta de su momento.

Se trata del girasol que goza de una gran ventaja competitiva con retenciones del 4,5% para el grano y 4% para el aceite de girasol.

Las consecuencias de esta política contra la soja fue la pérdida de más de 3 millones de hectáreas sembradas y un volumen de producción estancado entre 45 y 50 millones de toneladas en la última década.

En cambio, el girasol registró un aumento de casi un millón de hectáreas en los últimos dos años, y con una producción récord que podría superar los 6,5 millones de toneladas.

El girasol es la “estrella del agro de Argentina”. Así lo afirmó Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) durante su exposición en el Congreso Internacional de Girasol que tuvo lugar en Mar del Plata a mitad de semana.

A tal punto que hoy las principales inversiones de la agroindustria se concentran en aumentar la capacidad de molienda de girasol.

En su exposición, el representante de la industria aceitera remarcó la importancia de la India en las exportaciones de aceite de girasol, que demanda más del 50% de las exportaciones totales de la Argentina.

En este sentido, destacó la significación del acuerdo de comercio con ese país asiático y también dentro del Mercosur.

La historia reciente del girasol refleja cómo un cultivo se puede expandir en superficie y producción más cuando tiene condiciones de poder ser competitivo.

El desempeño comercial

En el rubro comercial, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) del grano de girasol ya llegaron al récord de 961.000 toneladas, a pesar del bajo diferencial de 0,5% entre sus retenciones y las del aceite.

Algo interesante para destacar es que las declaraciones juradas por mes de registro en los primeros cuatro meses del año se concentraron en el periodo enero-marzo con 893.000 toneladas equivalentes al 93% de las declaraciones totales, quedando solamente para abril 67.000 toneladas.

Por su parte, los exportadores de girasol como grano han declarado compras por un total de 542.000 toneladas mientras que las DJVE llegan a 961 mil toneladas.

En el balance entre declaraciones juradas y compras, los exportadores necesitan comprar poco más de 400.000 toneladas de girasol grano.

A un promedio de compras de 35 mil toneladas por semana, la industria necesitaría 12 semanas, es decir tres meses, para cubrir su posición contra declaraciones juradas.

Mientras tanto, la industria aceitera ha declarado compras por un total de 3 millones de toneladas de los cuales 2,4 millones se compraron a precio disponible, y 541 mil toneladas a fijar. De ellas, se fijaron 123 mil toneladas y quedan 418 mil pendientes de fijar.

Si estimamos un volumen de molienda anual para la actual campaña 2026 de 5,2 millones de toneladas, los industriales necesitan comprar todavía 2,2 millones de toneladas.

Esta necesidad puede ser un factor potencial alcista para el precio del girasol disponible hasta que ingrese al mercado el volumen que falta por cosechar.

Otro factor de importancia para el mercado es el clima y su influencia sobre la evolución de la cosecha.

De acuerdo al último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el ritmo de cosecha de girasol se ha ralentizado debido a las lluvias, y marca un progreso intersemanal de siete puntos porcentuales cubriendo a la fecha el 83,5 % del área apta.

La intensidad y extensión de los eventos pluviométricos de la última semana han llevado a un 18,8 % del área en pie a una condición de excesos hídricos, concentrada fundamentalmente sobre el centro y oeste de Buenos Aires.

A este escenario se suma el marcado descenso térmico que dificulta el secado del suelo para recuperar la transitabilidad tanto de los lotes como de los caminos.

Bajo este contexto, la BCBA mantiene la proyección de producción en 6,4 millones de toneladas.