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Los visitantes del amaranto: qué plagas predominan en el cultivo

Defoliadores, barrenadores y zoófagos se disputan el espacio de esta planta que se adapta a la escasez de agua y posee gran valor nutritivo. Ensayo en el Campo Escuela de la FCA-UNC.

07 de julio de 2017 a las 03:56 p. m.
FCA-UNC*
Los visitantes del amaranto: qué plagas predominan en el cultivo
Defoliadores. Daño por la acción de insectos en las hojas de amaranto.

Los amarantos son cultivos de origen americano, que se desarrollan en primavera verano. Cerca de 50 especies se han originado en nuestro continente y aproximadamente 15 en Europa, Asia y África.

Este cultivo precolombino fue muy importante en el nuevo mundo, aunque luego de la llegada de los españoles disminuyó su producción y consumo. Sin embargo, se continuó cultivando a pequeña escala y en forma rústica en los valles andinos de América. En nuestro país, el área potencial de siembra incluye las provincias de Jujuy, Santiago del Estero, Córdoba, este de La Pampa y oeste de Buenos Aires.

Cultivo autóctono 

Los cultivos autóctonos como el amaranto han comenzado a cobrar importancia para las economías regionales a los fines de propulsar modelos rurales sostenibles con inclusión social (Proyecto Kiwicha en Argentina).

La planta, que puede crecer en una amplia variedad de ambientes y se adapta muy bien a la escasez de agua, posee un alto potencial de rendimiento y gran valor nutritivo. Sus hojas  verdes contienen una elevada proporción de calcio, niacina, ácido ascórbico y hasta un 32 por ciento de proteínas, además de fibras.

El grano, por su parte, contiene vitamina E y proteínas de alta calidad para el consumo humano, siendo esta una de las características que han llevado a renovar el interés en el cultivo de sus especies.

Limitantes

Se conoce que tanto la presencia de enfermedades como la de insectos que se alimentan de diferentes partes de la planta (fitófagos) constituyen factores limitantes para la producción de las especies de amaranto cultivadas.

Por ello, las diversas sugerencias de manejo, tanto preventivas como curativas, en el contexto de un manejo inteligente de plagas, se basan en el conocimiento no sólo de las especies fitófagas que las afectan, sino también de los que se alimentan de estas últimas (zoófagos), tratándose en este caso de la fauna benéfica.

Insectos

Diversas especies de insectos han sido señaladas alimentándose de distintos órganos de la planta de amaranto en variadas regiones del mundo. Entre ellos, se conocen grupos que se alimentan  de hojas (defoliadores) y chupan savia (picadores suctores), mientras que los que hacen galerías en los tallos (barrenadores) se registran como un grupo predominante.

En nuestro país, se menciona el ataque de pequeños cascarudos (coleópteros) que barrenan el tallo y otros que se alimentan de polen (polenófagos) y defoliadores de varias especies de orugas (lepidópteros), cascarudos y hormigas (himenópteros).

Parcelas experimentales

Con el objetivo de contribuir al conocimiento de las especies que se encuentran asociados a este cultivo y señalar aquellas que pueden comportarse como plagas potenciales se realizaron muestreos de diferentes ejemplares de insectos durante la campaña 2015/2016. Se trabajó en parcelas experimentales del cultivo, ubicadas en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba.

En el cuadro que acompaña este artículo, se muestran los resultados preliminares obtenidos en la campaña agrícola 2015-2016.

A pesar del predominio de los insectos defoliadores, que se alimentan de amaranto, registrados en esta etapa preliminar, los barrenadores parecen ubicarse entre los que pueden ocasionar mayores daños, principalmente por el tipo de lesiones ocasionadas, y porque se presentan a lo largo de las etapas vegetativa-reproductivas del cultivo. Resta aún determinar en qué proporción estos organismos disminuyen el rendimiento del cultivo, un interesante desafío para continuar investigando.

Autores: Laura Moscardó, Gerardo Grosso, Patricia Fichetti y Gabriel Galván (Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad Nacional de Córdoba). Los autores agradecen la colaboración y apoyo de los docentes Ricardo Maich y Susana Ávalos, FCA-UNC.